Me equivoqué en mi artículo sobre lo ocurrido en Ceuta, con varios inmigrantes ahogados. Me convenció el ministro Fernández con su detallada exposición, no, la oposición tiene razón. Si estás viendo cómo se ahoga la gente tienes que salvarla, no lanzar pelotas de goma para disuadirles.

Sí, es grave, porque puedes crear un precedente peligrosísimo. Los desesperados saben que los españoles les van a salvar y a acoger aunque luego les pongan en la frontera siempre pasarán unas horas a cubierto y atendidos, y podrán intentarlo de nuevo. Y están desesperados.

Pero da lo mismo: lo principal es salvarles la vida. Esta vez, la Guardia Civil, que, en efecto, ha salvado miles de vidas de ilegales, y merece todo nuestro aplauso, que se juega la vida por los inmigrantes, no como las ONG, dedicadas a denunciar a la Benemérita, esta vez, sí, han cometido una crueldad. 

Lo que no quita la desvergüenza de las autoridades marroquíes, a las que les importa un bledo los inmigrantes: sólo les utilizan como carne de cañón para invadir Ceuta y Melilla. Pero lo primero es ayudar al que se está ahogando y solo luego actuar. Por lo menos, habrían conseguido salvar a algunos.

Tampoco justifica eso la caradura de Elena Valenciano, quien utiliza la muerte ajena de Ceuta 'pro vita sua', y exige dimisiones y no sé cuántas inutilidades más, en su habitual pensamiento en Facebook.

No, la Guardia Civil, esta vez, no ha hecho honor a su sobrenombre de Benemérita. Y yo me he equivocado por precipitado.

Eulogio López

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