Sr. Director:

Si a cierta ideología y a cierto progresismo cultural, literario, periodístico español sólo le resta como carta de presentación pública, y como seña de identidad de su supuesto pensamiento, el anticlericalismo, difícil será construir una sociedad en la que la aceptación del pluralismo sea condición de convivencia.

Es conocido que esta ideología, autodenominada de izquierdas, acompañada del más burdo relativismo, no tiene escrúpulos cuando de manipular la realidad se trata; conocíamos los efectos perversos de un pensamiento que no respeta ni a las personas ni a las instituciones; pero lo que no conocíamos es la desfachatez y la frivolidad con que ciertos autodenominados intelectuales están empeñados en deslegitimar a la Iglesia, lo sagrado, a la religión, a los hombres de Iglesia, quizá por eso de que si algo está de moda hoy es la fe.

No se trata sólo de una cuestión de educación y de respeto, tampoco nos estamos refiriendo a géneros literarios y a géneros de libre opinión periodísticos. Lo que ahora parece tratarse es de una impostura intelectual permanente y de una impunidad inconsciente de una cierta subclase cultural a la que se le han acabado sus argumentos. El verano pasado ha sido prolijo en estos tipos de escritos.

José Morales Martín

jomomartin@gmail.com