• Aprovecha el tonti-plante de Artur Mas para asumir el liderato de la facción más catalanófoba del Gobierno.
  • Y mientras, Guindos vende el plan del gobierno corporativo: un avance importante, cierto, pero no agota todas las incógnitas.
  • Otra gran reforma: se crea el inspector ambiental. Nuevo cuerpo de policía, políticamente correcto, contra las empresas.

Lo más importante que ha ocurrido en España durante la semana ha sido que Artur Mas no ha querido acudir al mismo acto empresarial, en Barcelona, en el que participaba la vicepresidenta del Gobierno, porque los dos querían presidir el evento. Al menos, se trata de lo más importante si nos atenemos a la rueda de prensa del Consejo de Ministros del viernes 18.

Soraya Sáenz de Santamaría (en la imagen, junto al ministro de Economía, Luis de Guindos), humildísimo abogado del Estado, recordó que la invitación no era ni en la casa del uno ni del otro. Así que, en la duda, peluda: Soraya se presentó allí y presidió el acto, porque lo hacía "en representación del presidente del Gobierno", apoyada en el hecho que sus conocimientos del mundo empresarial sólo son un poco inferiores a los del presidente: es decir, mínimos.

Estamos en lo de siempre, Sáenz de Santamaría es una buena dialéctica y una espléndida retórica: en cuestiones de concepto y, sobre todo, de principios, flojea más.

"No era la casa ni del uno ni del otro", argumenta la vice, para añadir después la siguiente doctrina política: "Hoy he presidido el Consejo de ministros porque el presidente estaba de viaje… No ha sido porque sí, sino porque así lo ordena un reglamento…".

Claro que, con su tonti-plante de damisela ofendida, Artur Más se lo ha puesto fácil. En cualquier caso, se impone la parte más catalanófoba del Gobierno (Soraya): a los catalanes ni agua. Vamos hacia el choque de trenes.

A doña Soraya le encanta pactar con los patronos, sobre todo con los señores de la prensa, pero escoge bien a sus amigos en el campo político. Y los catalanes no lo son. Sáenz de Santamaría ha conseguido orillar a Margallo, partidario de un pacto con CIU, un pacto basado en un acuerdo fiscal, dejando a un lado el problema 'identitario' que mira que suena a cursi. Pero Soraya ha paralizado el proyecto y ahora las cosas han ido demasiado lejos con un Durán Lleida que ha amenazado con la declaración unilateral de independencia

Eso sí, cuando Duran se pasa dos pueblos y amenaza con una declaración unilateral de independencia (de otros, claro, no suya), Soraya ya sabía que había derrotado a Margallo. Ahora Rajoy no necesita ser convencido. Ahora está de su parte. No se fía de ella, claro, porque quiere sustituirle como la primera mujer presidenta del Gobierno de España, pero Soraya, tras la 'duranada', ya puede comportarse como toda una estadista y solicitar "sensatez" a la clase política. Ahí es nada.

Luego le llegó el turno al Ministro de Economía, Luis de Guindos, por la aprobación del Código de buenas prácticas empresariales, al que ya nos referíamos en ediciones anteriores de Hispanidad.

Un avance, ciertamente, aunque no agota todas las interrogantes. Los accionistas deberán aprobar las retribuciones de los consejeros y consejeros ejecutivos. De los ejecutivos no consejeros no queda tan claro.

¿Todas las retribuciones Según el ministro Guindos sí, "todas". ¿Pensiones, indemnizaciones, blindajes ¿Todas Al parecer todas.

¿Por qué durante un periodo de tres años No me queda claro.

Por cierto, Guindos también hizo alusión a su ley de cajas de ahorros o ley para cargarse las cajas de ahorros. Según él, se trata de profesionalizar las entidades. ¡Venga ya! Se trata de cargárselas, y con ello, el principal sostén accionarial de las grandes empresas españolas así como el guardián de la localización del crédito para los más menesterosos.

Otra novedad del Consejo: se crea la figura, y con ella el cuerpo de 'inspector ambiental'. Es decir, otro cuerpo represivo para fastidiar a la empresa y al emprendedor. Pero eso sí, en nombre del medio ambiente, lo que resulta políticamente correcto.

 

Eulogio López

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