• El titular de Justicia asegura que el cristianismo no influye en la acción legislativa del Gobierno. Menos mal que nos lo aclara.
  • Atención: nacen los PRP (Personas con Responsabilidad Pública): no podrán tener tarjeta de crédito.
  • Y luego está la PPR -no confundir-: Prisión Permanente Revisable, la estrella de Código Penal de Gallardón.
  • Un Código Penal más duro con los grandes delitos y más blando con el delito 'pequeño'.
  • Y más delitos y faltas contra la mujer. Ojo con mirar a los ojos a una dama: te pueden enchironar.

La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría (en la imagen junto al ministro Gallardón y al ministro Soria) ha descubierto un nuevo sistema para no decir nada: alarga la exposición inicial en las conferencias de prensa de los Consejos de Ministros para que las preguntas capciosas de los periodistas -siempre muy seleccionadas por la vicepresidenta- no hagan daño o sencillamente se reduzcan a la mínima expresión.

Y el del viernes 20 fue un Consejo de Ministros largo. A saber:

1. Nuevo Código Penal Gallardón.

2. Medidas contra la corrupción.

3. Informe sobre la Reforma de la Administración y nuevas medidas.

Empecemos con esta última, la reforma de la Administración, la más importante de todas y en la que, junto al rescate bancario, más ha fracasado el Gobierno Rajoy en casi dos años de legislatura. La vicepresidenta tiene la mala costumbre de medir la eficiencia de las medidas adoptadas de forma cuantitativa, no cualitativa. Y así nos dice que 15 medidas ya han sido ejecutadas, 22 están en fase avanzada, 90 en fase media y 82 en fase inicial. ¿Y eso qué quiere decir Nada, absolutamente nada. Pero queda bien.

El segundo error de esta mega-reforma, cuyo objetivo es empequeñecer el Estado, es que confunde ahorro con fusión de organismos públicos. Atención al balance sorayil: desaparecen 67 organismos públicos y se suprimen otros 53. Todos ellos por fusión o absorción. Bueno, nos asegura que alguno se extingue. Por ejemplo, el organismo de cría caballar del Ministerio de Defensa, pero al final resulta que no, que es absorbido.

Si la vicepresidenta hubiera trabajado en banca conocería el viejo dicho: fusiona un banco malo con otro malo y tendrás tres problemas.

Reducir gastos, y más en un organismo público, no consiste en fusionarlos, sino en reducir actividad y funcionarios. 

Vamos con las medias contra la corrupción, llamadas de regeneración democrática. Naturalmente, ni se ha tocado la limitación de mandatos políticos para altos cargos, la única forma de acabar con la odiosa figura del político profesional y eterno, figura que está en el origen de toda corrupción, sea corrupción por exceso de poder o por exceso de dinero.

Hay algo bueno. El PP ha emendado la caradura de los socialistas, que convirtieron a los partidos políticos en instituciones sin responsabilidad penal. Ahora bien, el PP de Rajoy crea la figura del responsable financiero del partido político y eso da qué pensar: parece como si se quisiera circunscribir a él la responsabilidad de una presunta financiación irregular de la formación.

Mejor pinta tiene la creación de la figura Personas con Responsabilidad Pública (PRP), es decir, los altos cargos. No podrán tener tarjetas de crédito y deberán justificar los pagos por adelantado. No está mal, aunque cuando se trata de muy altos cargos, un ministro… la verdad es que un ministro nunca gasta. Gastan sus colaboradores con dinero público. Los tipos importantes nunca pagan, ni con tarjeta ni en metálico.

En cualquier caso, las PRP serán investigadas en sus cuentas y en sus movimientos profesionales. Tras abandonar el cargo podrán seguir en sus negocios. La verdad, no me lo creo.

Y también se intentará ponérselo fácil a la justicia cuando esté investigando un caso de corrupción. Es decir, lo que no está haciendo el PP con el juez Ruz ni los socialistas con la juez Alaya

Y ya, por fin, entremos en el Código Penal de Gallardón, que sustituye al de 1995, obra de los socialistas. Aquí pasamos de las PRP (Personas con Responsabilidad Pública)  a la PPR (Prisión Permanente Revisable). No se confundan, no se me pierdan. La Prisión Permanente Revisable es la estrella del no Código Penal. En pocas palabras, el condenado a PPR se pasará en la trena un tiempo indeterminado. Si el juez decidiera en su momento sí puede salir libre. La PPR es justa, incluso para los que hemos perdido nuestra confianza en los jueces.  

Insisto: no es prisión perpetua, sino revisable, una pena reservada para delitos de extrema gravedad: terrorismo, magnicidio, genocidio, violación y asesinatos de menores o de personas vulnerables y delitos cometidos por bandas organizadas.

Por lo demás, se trata de un proyecto de Código Penal que aumenta las penas para los delitos más graves pero las reduce para los más pequeños. Y no sé si eso es bueno, porque los asaltos, pequeños hurtos, etc., son los que más miedo provocan, eso que ahora llamamos "alarma social", y que no es más que puro canguelo.

Naturalmente, Gallardón es un progresista con toda la barba. Por eso, enfatiza que va a ser un código vanguardista en materia de lucha contra el racismo y la xenofobia. "Estaremos a la cabeza de Europa" -exhala el señor ministro- persiguiendo cualquier tipo de humillación por razones de religión, sexo, raza, etc… Se tipifica la exaltación de genocidio, la posesión de materiales para incitar al odio y -hace hincapié en esto- la humillación o menosprecio de las personas o los colectivos por esas razones".

Y naturalmente (¿naturalmente) ha tipificado nuevos delitos contra la mujer (es un feminista de tomo y lomo este hombre). Es decir, que si ya contamos con una norma como la de Zapatero sobre violencia de género, que es una injusticia a la par que un verdadero fraude de ley, ahora vamos a tener más. Ojo con mirar a los ojos a una dama: puede ser un delito contra la violencia de género.

Y entonces es cuando, terminada la rueda de prensa, me dirijo al señor ministro:

-Entonces, ¿la blasfemia será perseguida

-No -responde muy serio-. La blasfemia no, pero sí la humillación y el menosprecio por razón de credo religioso.

Entendido: una blasfemia no es humillación o menosprecio para, por ejemplo, un cristiano.

También le pregunto si, de una vez, va a lanzar su mini-reforma del aborto.

-Sí -comenta Gallardón, abrumado por la insistencia del cavernícola-. Dije un trimestre -mentira, lleva un año de retraso- y se cumple en octubre. En cuanto al contenido no puedo decirle.

¿A estas alturas no puede decirlo

Poco antes un periodista -otra víctima del secuestro y manipulación del Papa Francisco, había preguntado si el Papa Francisco le había descolocado al PP, al asegurar que nunca fue de derechas y que había que ser más "moderado" con el aborto. El moderado Gallardón- tan moderado que su reforma ni se dejará ver- le responde que "las confesiones nunca han sido determinantes para la legislación de este Gobierno". Gracias por el aviso, pero lo teníamos muy claro.

Y entonces, ¿qué hace un cristiano votando al PP 

Eulogio López

[email protected]