• Las razones de la ministra Báñez: 14.000 millones de déficit de la Seguridad Social en 2013 y 11.000 previstos para 2014.
  • En resumen: no habrá reducción de impuestos laborales en la reforma tributaria 2014.
  • Y ni plantearse el cambio de cuotas por IVA.
  • De este modo, el Gobierno se conforma con salir de la crisis a costa de los desempleados.
  • Confórmense con un matiz a la reforma laboral: reducción del número de contratos laborales, de 42 a 4. Es decir, indefinido, temporal, en formación y en prácticas.

Alguien dijo que si la inflación marcha bien, el déficit fiscal marcha bien, el déficit exterior marcha bien y el paro marcha mal, no ganas por 3 a 0 sino que pierdes por 0 a 1.

Pues bien, a pesar de las cifras récord de paro reinantes en España, el Gobierno no piensa reducir los impuestos laborales, en especial las cuotas sociales, que son el principal escollo a la creación de empleo. Altísimas cuotas sociales que en otros países, o son menores o no existen.

En Dinamarca, por ejemplo, las pensiones se pagan con cargo al IVA y contratar es más barato, a pesar de que cobran mucho más que en España.

En resumen, la reforma tributaria de 2014 no conllevará reducción de impuestos laborales a pesar de que constituye la primera barrera para crear empleo. Y no es que el Gobierno no tenga margen para bajarlas: es que se ha quedado sin margen. La ministra de trabajo, Fátima Báñez (en la imagen), se lo explicaba así a Hispanidad: "Con un déficit de la Seguridad Social de 14.000 millones de euros este año más otros 11.000 previstos para 2014…".

Vamos, que la reforma del próximo año será electoral: reducir, no mucho, el IRPF -subido el 1 de enero de 2012- para que se ejecute en el año electoral de 2015. Las cuotas ni tocarlas. Esto es tanto como decir que el Gobierno Rajoy se conforma con salir de la crisis a costa del paro. Es decir, que pierde por 0 a 1.

¡Ah! Y tampoco se cambiarán cuotas por IVA. Primero, porque el IVA, con un consumo decaído, no está como para tirar cohetes. En segundo lugar, porque las pensiones pesan como una losa: somos una sociedad envejecida, con cada vez más ancianos y menos población activa. Y ningún político quiere arriesgarse a suspender el pago de las pensiones, pues los ancianos constituyen el elemento electoral más importante de todos. Prefiere condenar a los jóvenes a la angustia del paro.

La única reforma laboral que queda pendiente para 2014 es la reducción de contratos laborales de los 42 actuales a cuatro: indefinido, temporal, formación y en prácticas. No está mal pero sobran los tres últimos. Sobre todo el temporal.

Eulogio López

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