La Federación Española de Familias Numerosas ha publicado un anuncio bajo el eslogan "Asóciate y descubre las ventajas de ser ¡¡Familia Numerosa!!" y al mismo tiempo, fuentes del Gobierno, afirman que se retira la reforma de la Ley del Aborto.

El esfuerzo de Alberto Ruiz Gallardón ha quedado en el vacío, en la nada. Por otra parte, Giovanni Lajolo afirma que "Jamás un Gobierno se puede arrogar el derecho a decidir sobre la vida de un ser humano, aún no nacido, como si no fuera una persona, rebajándolo a la condición de objeto".

Y el Papa San Juan Pablo II aseveró que "El respeto absoluto a toda vida humana inocente exige ejercer la objeción de conciencia ante el aborto provocado". Cualquier empresario que conozca bien su oficio tiene claro que, pese a los grandes avances tecnológicos y al capital disponible, el hombre es totalmente insustituible y sin él no se puede salir adelante.
El hombre es el protagonista principal de cualquier aventura que quiera emprender. Sin embargo, los gobernantes actuales no deben ser de la misma opinión y facilitan los medios para que decrezcan el número de nacimientos, cuando no la institución familiar. Mientras que en otros países de la Unión Europea se buscan fórmulas que premian a los matrimonios que tienen más de dos hijos, en España son muy reducidos los incentivos y ayudas para los matrimonios que deseen tener familia numerosa.
Las prestaciones familiares son las más bajas de la Unión Europea. Al igual que en las empresas, la mayor riqueza de un pueblo está en su capital humano, en la población de que disponga, como ya demostró el economista Julian Simon. La responsabilidad de los gobernantes es la de formar al máximo a los ciudadanos para que, con su aportación y su trabajo, ayuden al país y sirvan a la sociedad.
Produce una fuerte impresión comprobar que los gobernantes españoles no promuevan políticas familiares que favorezcan a los matrimonios que tengan tres o más hijos, y también pongan obstáculos para la procreación y el nacimiento de nuevos seres humanos. España camina a pasos agigantados a convertirse en un país de viejos y hay que recordar que el primer bien de una comunidad son las personas, el principal capital de cualquier empresa.
Clemente Ferrer
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