Sr. Director:

He leído el artículo sobre el chiste en boga del Presidente de los Argentinos. Ninguna sorpresa me causa semejante imprudencia, vaya chiste o no. Más bien como argentino sufro pena ajena por semejante reconocimiento.

Recuerdo que antiguamente los monarcas tenían para sus momentos de esparcimiento, los bufones, quienes medianamente, allende el ingenio, basaban su comicidad en las torpezas propias de sus discapacidades.

Que paradoja, hoy son los gobernantes que teatralizan y parodian las estulticias monaguescas. Tal cual, desgraciados engendros, que sirven de entretenimiento a la sociedad corrompida.

Vuelvo a repetir, siento vergüenza ajena por la pérdida de la magnanimidad y el debido respeto de nuestros mandamás hacia su pueblo, que lo hace rehén de la idiotez.

Así han sido concebidos estos jóvenes idealistas, productos del quimerismo político, astutos pero imprudentes.

PD:

Llega el turno del presidente de Suiza que comienza las presentaciones, el ministro de Economía, el ministro de Justicia, el ministro de Marina...

Ahí Cristina se empieza a reír a carcajadas y dice:

- ¡Disculpe presidente pero ¿para qué tienen un ministro de marina si no tienen mar?!
El presidente de Suiza le contestó.

- Cuando su excelencia me presentó a sus ministros de Salud, de Justicia y de Educación, yo no me reí, Sra.

Miguel Seipel

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