"Coca-Cola Iberian Partners es una empresa con capital 100% español, distinta de Coca-Cola España que es la filial de Coca-Cola Company en nuestro país". Así reza el anuncio que los del jarabe gringo han colocado en los medios de comunicación españoles, especialmente en las cuatro comunidades autónomas donde van a cerrar fábricas de embotellado.

Es como si la filial española de Iberia pretendiera exonerar a Coca-Cola de toda responsabilidad. ¡Mucho miedo deben tenerle a la matriz! Miedo que demuestra que una franquicia siempre depende de su matriz, no al revés.   

Pues mire usted, si es una filial, y lo es, Cola-Cola Iberian Partners, no ha hecho más que seguir la estrategia que le llega de Atlanta. Y en Atlanta no saben, por ejemplo, dónde está Colloto o Fuenlabrada. Si saben situar a España en el mapa es porque naturalmente consolidan en sus cuentas de Coca-Cola unos beneficios sustanciosos llegados de un lugar ubicado al norte de Gibraltar.

Es lo que ocurre con las nuevas multinacionales: como grandes que son resultan ingobernables; como conjunto de pequeñas franquicias no disfrutan de la libertad de lo pequeño pero mantiene la tiranía de las grandes cabezas… aproximadamente pensantes.

Pero olvidémonos de Atlanta y ciñámonos a Coca-Cola Iberian Partners. En ningún país ha ganado tanto como en España por la sencilla razón de que operan en situación de práctico monopolio. Es decir, que si operan motu proprio es que entonces la señora Daurella es una jetas de mucho cuidado y el señor Marcos de Quinto (en la imagen) un superjetas todavía peor. ¿No fue De Quinto, presidente de Coca-Cola Iberian Partners, quien lanzó un twitter (a este muchacho le encantan las nuevas tecnologías) quien puso como no digan dueñas a César Alierta por hacer un ERE en Telefónica (por cierto, en mejores condiciones que el Coca-Cola Iberian) para despedir trabajadores "una empresa con beneficios" ¿Qué es lo que está haciendo él ahora en Coca-Cola Exactamente lo mismo… sólo que peor.

Insisto, lo malo del ERE de Coca-Cola España no es que despida a trabajadores y cierre fábricas mientras se gana dinero. Es cierto que la propiedad puede decidir tal cosa si cree que las cosas van bien pero se van a poner duras.

No, el problema no es que Coca-Cola gane dinero mientras despide empleados sino cómo lo gana. Lo gana en una situación que sí atenta contra la propiedad privada y contra las libertades: opera como un monopolio de hecho en nuestro país, que carece de refrescos propios y que ha tratado tan bien a los chicos de Marcos de Quinto que ni tan siquiera los competidores de Coca-Cola han logrado entrar. Ni Pepsico ha podido hacerse un hueco en España, al menos en el sector de bebidas refrescantes.

Buena prueba de ello es que si usted entra en cualquier tienda de ultramarinos, comprobará que los estantes están monopolizados por Coca-Cola y sus marcas filiales: Fanta, Aquarius, Nestea, etc. En otras ocasiones, todas las bebidas de cola disponibles pertenecen a la misma marca. Así, ¿cómo castigar a Coca-Cola en solidaridad con los trabajadores despedidos… que andan cargados de razón A veces no es posible, salvo con la abstinencia de refrescos y dedicándose al agua -¡qué horror!- y al vino -¡qué maravilla-, opción que aconsejo con entusiasmo.

Y es más, Coca-Cola presume de su abuso monopolístico. Presume de que, al revés de lo que ocurre en otros países -dotados con marcas propias de mucha enjundia, como Francia- en España han educado el gusto de los nativos desde niños, con una adicción al sabor dulce y gaseoso de la chispa de la vida y el brebaje de la felicidad, que tiene asegurado el futuro por adición. 

No te puedes fiar de estas técnicas que muchas veces no son otra cosa que faroles de las consultorías de estrategia, pero no deja de resultar llamativo que la chispa de la felicidad se ría de los españoles sin que la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) decida investigar este brutal monopolio.  

Eulogio López

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