Las explicaciones del ministro del Interior, Jorge Fernández, sobre la muerte de 11 emigrantes negros en las aguas próximas a Ceuta han sido claras. Y los ataques de las ONG (recuerden, casi siempre sobra la 'n') se revuelven contra la Guardia Civil, que está haciendo una labor mitad represiva mitad humanitaria. Sí, creo que ya es hora de que en efecto, la Guardia Civil se querelle contra estos niños bien de las ONG que arremeten contra quienes salvan miles de vidas en la mar (más 1.500 durante 2013).

El ministro Fernández ha dado cifras sobre las mafias que utilizan carne humana para enriquecerse: 4.000 euros para entrar por avión con documentación falsa y entre 600 y 1.500 euros por mar.

Para entrar en Europa por Ceuta y Melilla se pagan a las mafias 1.000 euros por una patera pero pasar por la frontera, con documentación falsa, puede salir entre 5.000 y 6.000 euros.

Y si, esta labor de control de la inmigración ilegal hay que hacerla, para ayudar a los impecunes y para terminar con las mafias. También se puede elegir a Marruecos, que reivindica las dos plazas africanas, que persiga a las mafias y que no utilice a esos desesperados como arma contra España en Ceuta y Melilla.

Porque existen sospechas de que si España cediera las dos plazas africanas a Rabat dejaría de presionar con inmigrantes.

La tarea de la oposición ha sido, asimismo, lamentable. Piden que dimita el director general de la Guardia Civil.

Y todo esto no quita que la única política migratoria es la de las fronteras abiertas. Todo cierre de fronteras debe ser una excepción. Y para que haya fronteras abiertas es necesario que Europa ayude a los países que 'exportan' emigrantes.

Eulogio López

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