• Dos refinerías y tres petroquímicas.
  • La compañía monta plantas de cogeneración o ciclo combinado en las propias refinerías y petroquímicas para abastecerlas de energía.
  • El paso de fuel oil -hasta ahora el combustible utilizado- a gas natural continúa a buen ritmo: ya se da en más del 50% de las instalaciones.

Tras la compra del 7% a GdF Suez de su participación en Medgaz, Cepsa se ha convertido en el segundo accionista de gasoducto, con un 42% de la sociedad, tan solo por debajo de Sonatrach, que posee el 43%. Gas Natural Fenosa ostenta el 15% restante.

El interés de la petrolera por el gasoducto, justo ahora que la demanda de gas natural en nuestro país está bajo mínimos resulta cuanto menos sorprendente. Sin embargo, la intención de la compañía que preside Khadem Al Qubaisi (en la imagen) no es vender el gas a terceros sino utilizarlo para autoabastecerse.

Concretamente, para proporcionar energía a sus cinco plantas españolas, dos refinerías y tres petroquímicas, todas en Andalucía. Al carácter estratégico de la infraestructura se une el alto precio de la energía en nuestro país.

La estrategia de la petrolera consiste en sustituir el fuel oil -hasta ahora el combustible utilizado- por gas natural. Para ello, construye plantas de cogeneración o ciclo combinado en las propias refinerías y petroquímias. El proceso de sustitución, que comenzó en 2007, continúa a buen ritmo. De hecho, ya está completado en más del 50% de las instalaciones.

Un apunte: a pesar de poseer el 42% del Medgaz, Cepsa no ha querido ampliar su 20% de derecho de trasporte, que asciende a los 1,6 bcm (miles de millones de metros cúbicos). La petrolera no lo necesita, de momento. La capacidad total del gasoducto es de 8 bcm. El otro gasoducto, el del Magreb, que pasa por Marruecos, tiene una capacidad de 12 bcm.

Pablo Ferrer

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