El CEO de Tele-5 viaja a Milán para salvar su cargo de consejero delegado de Tele 5 ante una fusión con la Cuatro. Janli no acepta ser presidente honorario de Tele 5-Cuatro. Antes necesita echar a ZP y convertir a Gallardón en líder de la derecha española. ZP insta a Berlusconi a terminar con el periodista y a mantener los informativos de Tele 5 en manos de un socialista

No es una pelea ideológica -entre otras cosas porque algunos elementos de la misma, como Silvio Berlusconi, carece de ideología-: es una mera lucha por el poder y por el dinero.

La cosa empieza, cómo no, con un grupo PRISA quebrado, con una deuda que roza los 5.000 millones de euros, pero con gran capacidad de presión -algunos prefieren hablar de extorsión- ante los poderes políticos y económicos.

Para salvar la deuda, los bancos acreedores exigen un plan de reflotamiento creíble, pues consideran que ya le han regalado bastante dinero aplazando el pago durante un año (de los 1.950 millones de euros de la OPA de Sogecable).

Ahí es donde Pancho Pérez González comienza a advertir a los hermanos Ignacio y Manuel Polanco que su padre -Jesús Polanco- y él no crearon PRISA para unirse con gangsters, es decir que nada de fusionarse con Mediapro y Jaume Roures, el grupo favorito de Zapatero.

Luego entra en danza Berlusconi. De entrada, pretende comprar todo Sogecable -Digital y Cuatro- pero Juan Luis Cebrián, sabedor de que vienen a por él, acelera el pulso y logra un acuerdo con Telefónica -con la ayuda de Elena Salgado y de Rubalcaba- para colocarle Digital .

Berlusconi y ZP insisten: fusionemos Tele-5 y Cuatro, nos libramos de Alejandro Echeverría y de Paolo Vasile, y colocamos a Cebrián como reina madre, en calidad de presidente honorario y con un consejero delegado traído desde Milán.

Y ahí empieza el lío. En la mañana del lunes 9 de noviembre, Paolo Vasile salía en vuelo Madrid-Milán para defender su postura como gato panza arriba. No está dispuesto a que le cesen y puede hacer daño al jefe, al primer ministro italiano, si se lo propone.

Al mismo tiempo, Cebrián planta cara a Zapatero y le amenaza con hacerle perder las próximas elecciones. El objetivo de Janli, que es hombre modesto, no sólo consiste en que el PSOE pierda las próximas elecciones, sino en descabalgar también a Rajoy para sustituirle por una derecha moderna, capitaneada por Alberto Ruiz-Gallardón. En ello está.

Así que no acepta el cargo de presidente y amenaza a los hermanos Polanco con las penas del infierno si siguen adelante con su plan. ¿Qué cuál era el plan de los Polanco? Sencillo: quedarse con Santillana, El País, y la SER, con Ignacio como presidente y Manuel, el renacido Manuel, como consejero delegado. Y el caso es que tienen el apoyo entusiasta de ZP que aborrece a Cebrián, pero no el del Felipismo, con Elena Salgado y Rubalcaba como principales capitostes.

No es una lucha ideológica, sino de poder, de saber quién manda, que diría el Gato de Cheshire. La presión sobre los hermanos Polanco para que echen a Cebrián es fuerte, pero las presiones para que no lo hagan, por ejemplo las provenientes del Gran Oídor, Rasputín Rubalcaba, no son menores.

Respecto a Tele-5, conste en acta, ZP no rompía el pacto entre Mediaset y el Felipismo, hoy su enemigo, en el sentido de que el derechista Berlusconi mandaba en Tele-5 pero los informativos debían estar dirigidos por un periodista PSOE: Antonio San José, Luis Fernández o Pedro Piqueras se definen por sí mismos.

Por cierto, gane Cebrián o ganen los Polanco, gane Berlusconi y ZP o gane Paolo Vasile, lo cierto es que El País seguirá en su puesto, regido por el más agresivo lobby gay del mundo y la SER seguirá cediendo capital a través de la Corporación Iberoamericana de Radio, especialmente a capital riesgo.

Pero las espadas continúan en alto. No es información, son negocios, no es ideología es pura soberbia.

Eulogio López

eulogio@hispanidad.com