• A la sociedad empresarial catalana no le gusta pero no ve posible la reconciliación.
  • Repsol venderá la mayor parte posible de su 30% de Gas Natural Fenosa.
  • Y no a Sonatrach, entre otras cosas porque el Gobierno Rajoy no está dispuesto aceptarlo. Se buscan inversores institucionales.
  • Caixa, por su parte, recuerda que siempre será el accionista de referencia de GNF pero podría vender hasta el 30%, es decir un 6%.
  • Pero ojo, a cambio, Caixabank se plantea vender un pequeño paquete de su 13%, aunque quedándose siempre con el 10% de la petrolera.
  • Problema a la vista: Repsol sigue siendo una perita en dulce para opas, especialmente tras la marcha prevista de Pemex.

 

La noticia económica más relevante del momento en Cataluña, y casi podríamos decir de todo el tejido industria español, es el divorcio entra el presidente de La Caixa, Isidro Fainé, y el de Repsol, Antonio Brufau. A la sociedad industrial catalana no le hace gracias pero también está convencida de que no se puede evitar.

El proceso de separación es el siguiente: Repsol venderá así el total de su participación en Gas Natural, Ojo, no por paquetes pequeños sino, a ser posible, al menos ese es el plan, de una tacada, para conseguir la prima de control (no hay tal control, pero...) que ofrece un paquete del 30%. Eso sí, Repsol no puede desligarse totalmente de GNF por lo que probablemente se quedará con un 5%.

Tampoco será Sonatranch el comprador, que ya posee una pequeña participación en GNF. Es lógico. En primer lugar, al Gobierno no le gusta. Los argelinos son los proveedores de un tercio del gas que entra en España, además de controlar el gaseoducto Medgaz. Sólo faltaba que controlaran la primera gasera y tercera eléctrica española. Sinceramente, los argelinos no son de fiar, especialmente para Repsol y GNF. Se buscan inversores institucionales.

Por su parte, Caixa no renuncia a ser el accionista de referencia de GNF. Lo que sí hará será vender un 6% del capital y pasar del 36 al 30%.

Ahora bien, el asunto no acaba ahí. En Caixabank aprovecharán el divorcio para reducir su participación en Repsol.

La idea es que, cuando repunte la acción, Caixa podría reducir su participación desde el 13 al 10%. Y ahí está el peligro, porque Repsol es una petrolera muy apetitosa. Los mexicanos de Pemex buscan su salida comenzando por la venta de un 5% pero podría ser total (10%). Sacyr, en su momento, se irá, cuando pueda pagar su deuda. Y entonces viene el nudo gordiano, porque resulta que Repsol es muy opable: una joyita sin apenas deuda y llamada a subir en bolsa.

Como ya advertimos en Hispanidad, Brufau busca expandir el modelo del fondo soberano de Singapur Temasek, el socio con el que mejores relaciones mantiene en este momento. No quiere núcleo duro, quiere un sistema a lo César Alierta en telefónica, donde manden los fondos de inversión, muy exigentes a la hora de solicitar rentabilidad pero que no cuestionan al equipo de gestión... salvo que no ganen lo que tenían previsto.

Eulogio López

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