El director de El Mundo, Pedro J. Ramírez (en la imagen), estaba donde quería estar: rodeado de micrófonos y convertido en el sujeto de la noticia, no en el cronista. A la puerta de la Audiencia Nacional, Ramírez explicaba así su declaración como testigo en el caso Bárcenas: "Lo que el juez tenía más interés en saber era la autenticidad". De los papeles de Bárcenas publicados por El Mundo, se entiende.

Hasta ahí todo bien, pero, a renglón seguido, matiza: "Quería saber si yo estaba convencido de la autenticidad de los papeles". ¿Estás seguro Pedro José Pero hombre, príncipe, a los jueces les suelen interesar los hechos, no las opiniones de los periodistas que los cuentan. Además, si se trata de unos papeles que Bárcenas le dio a Ramírez, lo lógico es que esa pregunta se la dirigiera a Bárcenas, autor del papel, que declarará el lunes, y no a Ramírez.

Y a lo mejor ni eso. A lo mejor lo que el juez le pide a Bárcenas es que muestre sus acusaciones (que no dudo puedan ser ciertas). Además, si el PP recibió dinero de empresarios, lo lógico es investigar los ingresos -en alguna cuenta bancaria tienen que estar- y no a Ramírez que poco puede aportar al esclarecimiento del caso.

Pero ya ven qué desvarío. Lo que quería conocer el juez Ruz era la opinión de Pedro José, lo que se conoce como "el superior criterio" del director de El Mundo.

De postre, Ramírez, que maneja como nadie el ritmo de los escándalos, alude a un millonario que quería donar al PP una importante cantidad de dinero y que tenía un "especial interés" en que Rajoy lo supiera. Pero no nos cuenta quién, porque no lo sabe. No sabe quién y, por tanto, no puede saber si Bárcenas le mintió sobre el asunto, pero el muchacho lo suelta para dejar claro que Rajoy sabía todo sobre donaciones a su partido... que no sabemos si se produjeron.

Incluso, miren por dónde, Pedro José nos explica que, en su declaración ante el juez, se ha acogido al secreto profesional para no revelar nombres, como "no lo hice en el artículo que escribí". ¿Te enteras Mariano Que esto no se ha acabado. No me refiero al caso Bárcenas, me refiero a las portadas de El Mundo. Insisto, nadie administra los tiempos como Pedro J. Ramírez cuando se trata de hurgar en la basura.

Si esto de perseguir la corrupción es muy bueno. Lo que no me gustan son los profesionales que viven de meter sus manos en la basura ajena. Y no importa de qué basura se trate: siempre se puede exagerar o reducir, según convenga.   

Eulogio López

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