La directora de Relaciones con los Clientes de la cadena de distribución francesa Carrefour, Francisca Fermoselle Muñoz, ha ignorado las demandas de cientos de sus clientes que le han solicitado que cese la venta de entradas de la obra de teatro blasfema "Me cago en la censura", que actualmente se presenta en el teatro Alfil.

 

"La compañía es un mero intermediario y no es responsable del contenido de estas obras, sino que se limita a ofrecer un servicio a todos aquellos clientes que desee adquirir una entrada online", señala Fermoselle. El Centro de Atención al Cliente debe saber que la distribuidora es responsable de los productos que distribuye. Es de suponer que Carrefour no vendería leche que no tuviese las calidades exigidas. Sin embargo, este control de calidad parece no existir en el servicio de venta de entradas sobre una obra que ofende de manera grave y gratuita a los sentimientos religiosos de una parte importante de la población española y de sus clientes.

 

Mientras tanto, su presidente, Rafael Arias Salgado, ex ministro de Fomento en el Gobierno popular, parece más preocupado en gestionar la nueva regulación de los horarios comerciales y la suspensión de la moratoria a nuevas aperturas que en atender las demandas de sus clientes. Tomamos nota.