Prefiero morir apuñalado en Nueva York que de aburrimiento en Moscú. La frase se adjudicó a Felipe González, por lo que muy posible la autoría pertenezca a otro. Presuntamente, la pronunció cuando estaba desligándose del marxismo para conseguir que el PSOE de la Transicion fuera admitido por los españoles.

Todo tópico comúnmente aceptado tiene buena parte de verdad. Algo parecido a aquello de que toda calumnia es cierta. Por tanto, debemos considerar que el lugar común de que las dictaduras ahogan la libertad pero ofrecen seguridad al ciudadano común, tiene toda la razón. Es lo malo que tiene la libertad, que muchos la utilizan para jorobar al prójimo.

Cuando en Moscú se habla de los nostálgicos del comunismo, que aún desfilan por la Plaza Roja el 1 de mayo, se está aludiendo justamente a eso: el viejo comunista (también los hay jóvenes) asegura que sí, que no había libertades, pero una mujer podía salir sola por la calle sin temor, porque el que la hacia la pagaba: la tiranía no soporta el desorden. De quien debías protegerte era del poder, de la policía, no del vecino. Y albergaba, como todo tópico su parte de verdad.

Hasta ahora mismo, porque, con el siglo XXI, y con el genial innovador, el caudillo bolivariano Hugo Chávez Frías, hemos conseguido la nueva fórmula que cambiará el mundo: revolución marxista con inseguridad ciudadana. El venezolano teme a Chávez y al vecino, cualquiera de los dos puede asesinarle.

El nuevo marxismo ha girado hacia la chapuza. Y lo hemos inventado nosotros, los hispanos, para que luego hablen del que inventen ellos. No señor, ya disponemos, gracias a este Premio Nobel en ciernes que es don Hugo loor a su nombre- del nuevo marxismo. Caracas se ha convertido en una de las ciudades donde los delincuentes campan por las calles, al lado de donde desfilan los círculos bolivarianos y el ejército de 30.000 milicianos creado por Chávez para defender a Venezuela de la siempre inminente invasión gringa y, por el mismo precio pura sinergia- defender al caudillo de la gente que pretende llevarle la contraria, una actitud impropia de un buen ciudadano.

Caracas ha conseguido batir las marcas: gracias al esfuerzo del bolivarianismo, ya suma 130 homicidios al año por cada 100.000 habitantes. Es el caos creativo, la nueva revolución del genial creador don Hugo Chávez Frías. Un respeto, compañeros.

Y en paralelo, el formidable científico social también ha conseguido el cóctel de marxismo y capitalismo: nacionaliza las grandes empresas -venezolanas y extranjeras, que aquí no se discrimina nadie-: petróleo, banca, seguros, eléctricas, mientras promueve el lobby internacional del petróleo, y todo esto, ojo al dato, manteniendo a la liberada población venezolana en el hambre y la penuria, como debe ocurrir en todo estado marxista que se precie, y cuya economía se caracteriza por el reparto de la miseria. ¿Es o no un inventor, un descubridor, un vanguardista, un progresista? ¿Es o no la repanocha el caudillo Hugo?

Eulogio López

eulogio@hispanidad.com