Profanan y roban hostias consagradas en una iglesia de ArgentinaEn Camerún, según han anunciado oficialmente las autoridades, el sacerdote Georges Vandenbeusch, ha sido secuestrado por la secta yihadista Boko Haram y llevado a Nigeria. El sacerdote francés ha sido secuestrado por quince hombres armados que hablaban Inglés, Hausa y Kanuri en la noche del 13 de noviembre en la parroquia de Nguetchewe en el norte del país.

La Agencia Fides ha contactado con el párroco anterior de Nguetchewe, Don Felice Cantoni, de la diócesis de Como. "P. Georges tomó mi lugar cuando me fui de la parroquia de Nguetchewe, en 2011. Nos mantuvimos en contacto durante un año y medio, porque me fui a otra parroquia que se encuentra un poco más lejos, en la frontera con Nigeria. El p. Georges es un buen sacerdote que estaba trabajando bien", afirma Don Felice a Fides. 

De la historia del sacerdote italiano se puede entender que el área es una zona de riesgo desde hace mucho tiempo, también por la delincuencia común. "Ahora nos enfrentamos a la secta islamista Boko Haram que secuestró a una familia francesa en Camerún hace unos meses (y luego liberó).

Pero el conflicto de Nigeria ya se resentía por la presencia de varios refugiados de la frontera que huían de la violencia de la secta", añade Don Felice. "Mis oraciones y mis pensamientos están con p. Georges para que sea liberado pronto sano y salvo", dice el sacerdote.

Más casos de cristofobia. El arzobispado de Bahía Blanca (Argentina) denunció la profanación de la capilla de la Casa de Espiritualidad 'La Asunción', en la que un grupo aún no identificado produjo destrozos en el interior y profanó el sagrario, robando las hostias consagradas que se conservaban bajo llave en el tabernáculo de mármol y bronce, recogía Aciprensa.

La comunidad que atiende la casa de retiros encontró puertas rotas, placares abiertos y restos del sagrario desperdigados por la propiedad. Según reconstruyeron, los malvivientes tiraron el sagrario al suelo, forzaron la cerradura y sustrajeron el copón con el Santísimo Sacramento.

Más allá del robo y de los daños materiales, la comunidad católica afirmó sentirse "profundamente dolida y consternada" por este acto de profanación de la Eucaristía, "que constituye el tesoro más grande de la Iglesia en el que se venera la presencia real del cuerpo y la sangre de Nuestro Señor Jesucristo".

José Ángel Gutiérrez
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