Sólo por razones espurias puede entenderse la gran acogida y los premios otorgados a la última película estrenada de Ang Lee. Porque no están ante una obra maestra del cine, sino ante un drama lento, aburrido y muy superficial Vamos, lo que popularmente definiríamos como un petardo

 

En terreno vedado narra la relación que mantienen dos vaqueros, a lo largo de 20 años, tras conocerse un verano cuidando ovejas en un paraje denominado Brokeback Mountain. Ambos, después del encontronazo sexual, volverán a su vida anterior. Uno de ellos (Ennis/Heath Ledger), que tiene miedo a ser calificado de vaquero homosexual, se casará con su novia de siempre. Mientras que el otro, mucho más promiscuo (Jack/Jake Gyllenhaal), conocerá en un rodeo a una joven con un padre acaudalado y contraerá un matrimonio por interésPero ambos vaqueros harán infelices a sus respectivas mujeres

 

Ang Lee ha hecho una película que podríamos calificar de freno y marcha atrás. Es decir, quiere ser transgresor en su contenido pero no se atreve a mostrar explícitamente las relaciones sexuales entre los dos hombres (ustedes supongo que se imaginarán el porqué), muestra desnudos a los protagonistas ( ya saben aquello de: yo me desnudo aunque no lo exija el guión), pero de lejos (por cierto, vaya frío, oiga, tuvieron que pasar los muchachos lavando sus calzoncillos en pelota picada en pleno monte). Para rematar el lazo, la presunta pasión amorosa de ambos vaqueros la resuelve Lee mediante empujones que tienen muy poco de poéticos y recuerdan los choques entre dos toros bravos en el campo

 

En resumen, Ang Lee es incapaz de profundizar: se queda en la forma pero no llega al fondo. Quizás porque nadie da lo que no tiene, y el amor de pareja y la relación sexual sólo tienen belleza y razón de ser si el encuentro es entre un hombre y una mujer. El resto, como Lee, se queda en el paisaje con las ovejas

 

A más a más, la película contiene secuencias ridículas. Por ejemplo, aquella en la que, en una comida familiar, Jack demuestra a su dominante suegro que el hombre de la casa, el que lleva los pantalones, es él. ¿No lo tenías claro, guapito?

 

La película, desde el punto de vista narrativo, carece de ritmo y sus protagonistas no transmiten ninguna emoción La más acertada del reparto es la actriz Michelle Williams, que encarna el personaje de Alma, una humilde mujer que no soportará ser engañada por su marido con otro hombre (algo totalmente comprensible)

 

Pero, este largometraje basado en un relato de la escritora Annie Proulx, encierra un mensaje mucho más sutil: incluso los hombres más varoniles (dos rudos vaqueros) pueden enamorarse de alguien de su mismo sexo y, un paso más, los seres humanos somos bisexuales

 

Esta es la película que con gran alharaca anuncian televisiones, revistas y, en general, medios de comunicación. Nadie se atreve a decir lo evidente: el emperador está desnudo: es una película mediocre pero tiene un contenido que socialmente interesa que cale en los espectadores (sobre todo entre los jóvenes). Están avisados

 

Para: Los que quieran comprobar que los premios cinematográficos suelen obedecer a razones interesadas