El Secretario General del PSOE, José Blanco, coincidió ayer martes 23 de agosto en cuestionar al director general de la Guardia Civil, Carlos Gómez Arruche. En ambos casos consideran que la gestión de la crisis desatada tras la muerte de un agricultor en el cuartel de la Benemérita en Roquetas del Mar (Almería) no fue "afortunada" y que las explicaciones ofrecidas por Arruche son "insuficientes". Además, Rajoy señaló que las relaciones entre Interior y Defensa son "manifiestamente mejorables".

Obviamente las coincidencias no existen. Y la intemporalidad tampoco. Ambos realizaron estas declaraciones en la jornada previa a la comparecencia del titular de Defensa, José Bono, ante el Congreso de los Diputados para explicar los hechos ocurridos en Afganistán. Se trata de la caza de Bono en la cabeza de Arruche, un general del Aire nombrado directamente por la mano todopoderosa de Bono, que, recordemos, quedó a escasos votos de Zapatero en las últimas primarias socialistas.

Lo curioso es que tanto Rajoy como Blanco coincidan en el mismo objetivo. Para Rajoy se trata de desgastar al gobierno en su "caso Yakolev". En el caso de Blanco, se trata de minar las aspiraciones presidenciales de un Bono que desde luego no se contentará con permanecer permanentemente al mando de un Ejército que lamentable y probablemente tenga que volver a repatriar cadáveres.