Los norteamericanos nos dan lecciones en materia de libre competencia al poner difícil la fusión de dos de sus grandes compañías de transporte aéreo: US Airways y American Airlines. Y es que, para los gringos, la libre competencia no es una mera cuestión económica sino una cuestión de justicia llamada igualdad de oportunidades. Y eso es algo mucho más serio.

Las autoridades antimonopolio norteamericanas han puesto pegas a US Airways y American Airlines porque podían detentar el monopolio u oligopolio en muchas rutas en Estados Unidos y, con ello, subir los precios o proporcionar peor servicio a los viajeros. Y eso que American Airlines está a un paso de la quiebra y se suponía que con esta fusión se salvaría.

En definitiva, con su defensa de la igualdad de oportunidades el regulador norteamericano protege al débil -el usuario- del fuerte, las grandes compañías.

Un detalle importante: esto no supone que Estados Unidos renuncie a tener empresas locomotoras. Por ejemplo, este mismo país es el que mantiene la prohibición de que una compañía aérea extranjera compre más del 25% de una aerolínea norteamericana. Es decir, defiende a sus empresas de empresas foráneas, es nacionalista económico, pero, al mismo tiempo, protege a sus ciudadanos de los abusos de las grandes compañías.

No sé cómo acabará la fusión US Airways-American Airlines, pero sí sé que va por el camino adecuado. Y son tan nacionalistas en economía como el que más pero saben proteger al consumidor, es decir, al ciudadano, es decir, al pequeño frente al grande. Esperemos que la nefasta política de Obama no acabe con este saludable espíritu yanqui.

Eulogio López

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