Sr. Director:

Si como estudiante de farmacología en la Universidad, me hubieran dicho que, andando los años, los seres humanos serían usados como medicamentos, no lo habría creído.

La noticia del bebé andaluz engendrado y escogido para convertirse en donante a la fuerza, no ha hecho saltar las alarmas sino en unas pocas conciencias.

Es el hombre contra el hombre, los más débiles en manos de los más fuertes: los bebés ya no se conciben por amor sino por utilitarismo. Pero el embrión salvado por la selección genética para lograr la histocompatibilidad con su hermano, crecerá y será adulto.

Sus padres bien podrían decirle si fueran sinceros: "Tienes suerte de estar vivo. Si hubieras tenido la carga genética de tus otros hermanos embriones hoy estarías en el congelador del hospital o habrías sido eliminado, porque fuiste pensado y deseado  "para curar", no por ti mismo. Te lo repetimos: has tenido una gran suerte". 

A eso le llaman avance médico. Yo lo llamo idolatrar la salud a costa de la dignidad de otros (los escogidos), o de la vida de los desechados.

Eva Catalán

mariacatala6@gmail.com