Como su título indica Batman Begins explora los orígenes de la leyenda de Batman y la aparición de este ser misterioso en la ciudad de Gotham (una Nueva York terriblemente tenebrosa).

 

El personaje de El hombre-murciélago fue creado por el artista Bob Kane para  DC Comics en el año 1939. Desde entonces, este caballero oscuro ha sido llevado a la gran pantalla en multitud de ocasiones pero, sin ninguna duda, la película dirigida y escrita por Christopher Nolan (Memento) es la más acertada de todas.

El gran mérito de Nolan es haberle dado a este superhéroe profundidad y humanidad. Ha creado un Batman más real que las exageradas y extravagantes aproximaciones realizadas anteriormente  por directores como Tim Burton o Joel Schumacher.

 

Así, en el guión de esta película, escrito por el propio  Nolan  en colaboración con David Goyer, se apuesta por hacer hincapié en el perfil psicológico de Bruce Wayne/Batman. Un hombre marcado por el asesinato de sus padres que inicia un largo camino para intentar encontrar un sentido a su existencia y delimitar conceptos como justicia y venganza.

 

Con mucha más épica que las entregas anteriores (en las que colabora la excelente banda sonora de Hans Zimmer y James Newton Howard), a este Batman Begins no le falta acción y vistosidad en su desarrollo y todos sus personajes resultan muy creíbles para el espectador. En este apartado hay que felicitar a Nolan por la elección de un insuperable reparto: Christian Bale (Batman), Michael Caine (el fiel mayordomo Alfed), Morgan Freeman (un inventor capaz de crear los más acertados artilugios para equipar a Batman) y Gary Oldman (el policía honrado).

 

En clave política incluso se puede realizar una lectura paralela de lo que ve en la pantalla. Así, las motivaciones de la asiática Liga de las Sombras para destruir Gotham (la ciudad está corrompida y es necesario destruirla) a más de uno le recordará el salvaje ataque del 11-S en Nueva York.