En el país del melodrama nadie renuncia a la puesta en escena. Hasta ahí no me preocupa mucho. Lo que me preocupa es el melodrama exagerado, la sobreactuación.

Por ejemplo el juez Pablo Ruz, instructor del caso Bárcenas, exigió a la Hacienda pública los ingresos, desde 2006 en adelante, de todos los empleados del PP. Por supuesto, políticos incluidos

Pues bien, resulta que entre los más de 500 trabajadores del PP, cobraron una media anual de entre 13 y 13,5 millones de euros anuales, a una media de 26.000 euros por cabeza durante el periodo 2006-2011.

Pues bien, sin ánimo de molestar, o con él, resulta que eso fue lo mismo que cobró Juan Luis Cebrián, presidente de PRISA, el órgano que hizo saltar a la luz los papeles de Bárcenas y que nos da a todos lecciones de moral pública. Más de 13 (13,2) millones de euros se llevó Cebrián en 2011, como presidente de una empresa quebrada que, desde que empezara la crisis, se ha librado de más de 5.000 trabajadores y que es sostenida por el apoyo conjunto de políticos y banqueros porque, eso sí, ambos le tienen pavor.

Ahora bien, Cebrián asegura que su sueldo lo decide el mercado y yo estoy deseado conocer a qué mercado se refiere Janli: quiero darme un garbeo por allí.

Así que en los editoriales de El País -o en los de El Mundo- arremeten contra 'tres décadas' de financiación irregular del PP o contra los sobresueldos, pero Cebrián, de forma tan presuntamente legal como realmente inmoral, tanto como toda la plantilla del partido más votado de España.

Y cobra además, por llevar PRISA a la quiebra. Por ejemplo, PRISA vale en bolsa 189 millones de euros, gracias a la gran gestión de Cebrián y Fernando Abril-Martorell, es decir, que sólo el presidente cobra el 7% de todo el valor de la empresa (en pérdidas, claro). Y el Ceo Abril -11 millones de euros el mismo ejercicio- cobra el 6% de toda la capitalización bursátil. Son precios de mercado.

Eso sí, lleva 30 años insultando a los cristianos, pero, lo hace, desde posiciones progresistas. Hasta ahora, siempre había definido el progresismo como la doctrina del doble mandamiento: abajo los curas y arriba las faldas. Ha llegado el momento de completarla: abajo los curas, arriba las faldas y viva el dinero (el pecunio, la guita, el parné). A precios de mercado, naturalmente, del mercado Janli.

Eulogio López

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