Sr. Director:
Nos ha impresionado en Televisión y en las imágenes de la prensa escrita, el campo polaco de Auschwitz, al que se ha asomado para rezar y hacer memoria, un Papa alemán sencillo, humilde, caritativo y amigo de la verdad.

 

Según Ariel Sharon, a nadie le importó que los judíos fueran asesinados. Eso es falso: muchos callaron por ignorancia de lo que allí pasaba y otros atenazados por el miedo; pero hubo cristianos en quienes el amor fue más fuerte que el miedo.

En Italia, por ejemplo, más de 170 sacerdotes y seminaristas fueron asesinados por ayudar a judíos. En Dacha (Polonia) fueron internados 2.794 sacerdotes y religiosos; de entre ellos, 1.734 polacos, y murieron 1.034 eclesiásticos, la mayoría polacos.

La iglesia polaca salvó la vida de más de cien mil judíos y a Sor Ewa Noiszewska y a Sor Marta Wolowska, las mataron por ofrecer protección a niños hebreos. Sor Klemensa Staszewska fue asesinada en Auschwitz por esconder en su convento a muchachas judías. Allí también sufrió el martirio la carmelita venida del judaísmo Sor Benedicta de la Cruz (Santa Edith Stein) y el franciscano San Maximiliano Kolbe, que ofreció su vida lleno de amor al prójimo a cambio de la de un padre de familia. Auschwitz es también tierra regada con sangre de mártires, tierra sagrada. Yo les pido a todos ellos que nos ayuden a ser lo que debemos ser, humanos.

¿No será una hipocresía rechazar el horror de Auschwitz y al mismo tiempo aceptar la masacre inhumana de tantísimos abortos que se realizan cada día en tantas ciudades de Europa?

Josefa Romo Garlito