Sr. Director:
Conmoción y dolor por el suicidio de Fátima, un chica marroquí de 16 años que residía en Roldán y que al parecer iba  ser trasladada a su país por sus padres y casada a la fuerza con un connacional de 60 años, a lo que ella lógicamente se negaría. Descanse en paz.

Lo que no entiendo es cómo no hay un protocolo de actuación en los Centros docentes ante casos similares. Si la chica había comunicado sus intenciones a alguna amiga, y ésta a su vez a algún profesor, lo lógico es que éste lo hubiera comunicado a los Servicios Sociales de la CARM, éstos hubieran investigado y de confirmarse las intenciones de sus padres, podían haber declarado el desamparo de la chica y asumido su tutela.

Al fin y al cabo, sería un caso de malos tratos. La patria potestad no incluye el derecho a elegir esposo para la hija. El matrimonio así contraído sería nulo.

¿Qué hubieran hecho en el Instituto si los profesores se enteran de que Fátima estaba siendo abusada por su padre Pues lo mismo.

Hay que poner los medios para que no vuelva a ocurrir. Algo parecido sucedió con la niña de origen chino Asunta, adoptada por un  matrimonio de Santiago de Compostela, los que actualmente están en prisión preventiva acusados de su asesinato: iba a clase drogada, por Lorazepam, dormitaba, incluso según parece había dicho que sus padres la estaban envenenando, pero no saltaron las alarmas.

Tampoco en el Colegio Valdeluz de Madrid.

Hay que estar atentos a los alumnos y, cuando se detecte algún indicio, al Servicio de Protección del Menor o al Fiscal.

Fernando Ferrín Calamita