Sr. Director:  

El coordinador del programa económico del PSOE y futuro jefe del Comité Asesor de la Presidencia del Gobierno, Miguel Sebastián, desgranó, el pasado miércoles en el Círculo Financiero de La Caixa, los principales retos económicos del Partido Socialista.

Inició su exposición con tres objetivos claros, tan claros como evidentes: 1º) Mantener lo bueno; 2º) Corregir los fallos; 3º) Afrontar los retos del futuro. Sin comentarios.

Quisiera hacer hincapié en uno de los "fallos" cometidos por el PP en materia económica:

El señor Sebastián trató de la excesiva temporalidad del empleo, y las consecuencias que ello conlleva: escasa formación de los empleados, pérdida de la productividad e ineficacia económica. Sin hacer referencia a las cifras (ya por todos conocidas) que demuestran la notable reducción del paro, quisiera recordar que la tasa de temporalidad alcanzó en 1995 su máximo histórico llegando al 35%; en la actualidad se sitúa en un 30,68%. A su vez, recordar que la calidad en el empleo es inferior en aquellas CCAA donde gobierna el PSOE: un 61,28 % de contratos indefinidos, frente a un 71,44 % en las CCAA donde gobierna el PP.

Fue el PSOE, quien para combatir la alta tasa de desempleo que existía en el año 1985, creó los denominados contratos "basura" como política de empleo. Ellos fueron los que abarataron los contratos. Ante esta situación, el PP tuvo que corregirlo, pero no aprobando una medida destinada a abaratar los despidos, sino que, contrariamente, ha dotado de cobertura por desempleo a aquellos contratos "basura" a los que el PSOE arrebató la protección social. Entre 1987 y 1996, el número de asalariados con contrato indefinido se redujo en casi 480.000 personas y los asalariados con contrato temporal aumentaron en 1.785.000 personas.

Sebastián aprovechó para atacar otros "puntos negros" de la política económica de los populares, muy discutibles por cierto, y que pueden tratarse en sucesivos escritos.

Asimismo, declaró que el nuevo Gobierno promoverá la "libertad económica", entendida como "que los empresarios no se metan a políticos ni los políticos a empresarios", sin más. La mayoría de los allí presentes nos quedamos con las ganas de saber qué querría decir exactamente con esta maravillosa afirmación.

Marisa Xandri