• No son suficientes los resultados en operaciones financieras ( 28,6%) ni otros ingresos ( 11,7%).
  • Y los gastos, aún contenidos, se muestran muy elevados para la nueva situación de tipos muy bajos. De esta manera, el margen neto cae un 15%.
  • Está claro: lo que está salvando al Santander es la reducción de la morosidad y de las necesidades de reconocer el consiguiente deterioro en las carteras de créditos.
  • Y ojo, porque un repunte de la morosidad -ha aumentado un 24% en términos relativos- con los márgenes actuales sería un verdadero problema para el grupo.
  • Los accionistas no pueden estar contentos: la rentabilidad de los fondos propios (ROE) se ha desplomado casi un 20% por el apalancamiento.
  • Por si fuera poco, el banco ha reducido su balance (-12%) y sus créditos a la clientela (-7%) para cubrir sus necesidades de fondos propios según la nueva normativa.
  • La entidad necesita desapalancarse para que las exigencias sean menores, porque el mercado está muy saturado de emisiones y sus accionistas muy hartos de tanta dilución.
  • Lo positivo: el negocio en las economías emergentes (Hispanoamérica), que ya representa el 47% del resultado del grupo.

Mal comenzó la semana de presentación de resultados para nuestra mayor entidad bancaria ya que Deutsche recomendaba para vender las acciones del Santander situándolas por debajo de los 6 euros en bolsa y, a pesar de las discrepancias con otros analistas, RBS cifraba en 5.200 millones de euros las necesidades de capital a corto plazo.

Hoy, jueves, ya con datos en la mano, y pese al titular fácil que seguramente lucirá en toda la prensa salmón, se ha confirmado la tendencia de lo que ya apuntábamos en nuestro análisis de las cuentas del Santander de junio. El resultado puede parecer brillante, 4.370 millones de euros, un 90% más que en 2012, pero conviene tener la cabeza fría, ver de dónde se viene y cómo se ha llegado a esta cifra, lo que nos ha de llevar a conclusiones menos eufóricas que las expresadas por Botín.

Se viene de unos ejercicios con una gran incidencia en dotaciones y saneamientos, que el mismo Botín ha cifrado en 65.000 millones de euros en los últimos cinco años, y una capitalización de 18.400 millones de euros que, unidos al continuo descenso del margen bruto, en el 2013 -8,4%, estas cifras han dejado bastante tocada la cuenta de resultados. Por esto, en el momento que se han alcanzado los saneamientos requeridos de manera extraordinaria, 3.047 millones de euros se dotaron por este concepto en 2012 frente a cero en 2013, 1.777 millones de euros menos en provisiones de insolvencias en 2013, cuatro o cinco plusvalías de 939 millones de euros en total con operaciones como la alianza con Aegon Seguros y la gestión de activos con Warburg y General Atlantia y ¡voila!: un espectacular 90% de incremento en resultados.

Pero vamos al tema: el margen de intereses se ha deteriorado en un 13,3% en 2013 y, lo que es más relevante, lo ha ido haciendo trimestre a trimestre, con la excepción del segundo en que tuvo un repunte. Y a este margen no lo han salvado ni las comisiones (-4,9%) ni los resultados en operaciones financieras ( 28,6%) ni otros ingresos ( 11,7%). Al final, el margen siguiente, el bruto, que incluye el de intereses y estas tres partidas, cae un 8,4%. Y este último margen es el que tiene que soportar toda la estructura de gastos de la organización. Los gastos, contenidos, se muestran muy elevados para la nueva situación de tipos muy bajos y así, el siguiente escalón, margen neto, cae un 15%.

Está claro: es la reducción de la morosidad y de las necesidades de reconocer el consiguiente deterioro en las carteras de créditos lo que está salvando al Santander. Un repunte de la misma, con los márgenes actuales sería un gran problema. Su morosidad ha seguido creciendo ( 24% en términos relativos), pero ha ido sorteando su efecto en la cuenta de pérdidas y ganancias deteriorándola menos que en ejercicios anteriores (-15% en términos relativos). Esperemos que efectivamente baste con lo dotado.

Luego miras quien está 'tirando' de tu negocio y das gracias a que las economías emergentes (Hispanoamérica) te están aportando el 47% de tu resultado, donde Brasil solo aporta el 23%, los negocios en Europa un 43% (17% Reino Unido) y el 10% Estados Unidos. El negocio en España continúa bajo mínimos (7%), 478 millones de euros, "45% menos que en 2012" debido a dotaciones por las recientes reclasificaciones de los hipotecarios en dificultades, que ha elevado en un 3,65% el índice de morosidad hasta llevarlo al 7,49% para nuestro país.

A la vista de esto creo que Botín debería haber comenzado con un "bendita diversificación" su presentación.

Los accionistas no pueden estar contentos. La rentabilidad de los activos (ROA) ha caído un 8% y la de los fondos propios (ROE), la que importa a los accionistas, y por el efecto del apalancamiento, casi un 20%.

Santander puede presumir mucho en sus anuncios de conceder créditos, pero dadas las necesidades de fondos propios que tiene para adaptarse a la nueva normativa, no hace otra cosa que reducir su balance (-12%) y sus créditos a la clientela (-7%). Necesita desapalancarse para que las exigencias sean menores, porque el mercado está muy saturado de emisiones y sus accionistas muy hartos de tanta dilución. El desapalancamiento tiene su colegato tanto en los fondos que recibe en depósito (-3%) como en los que gestiona en su totalidad (-4,6%). La entidad de Botín comienza a descubrir que ser más pequeño puede ser también hermoso, si aumentas tu capitalización ( 13%).

Al igual que la semana pasada el Sabadell, Santander da por finalizado el fortalecimiento de balance y capital y anuncia una etapa de crecimiento de beneficios. La pregunta es cómo y de dónde. Los márgenes siguen en descenso y la entidad continúa reduciendo la cifra de créditos, la morosidad aún está en aumento y los horizontes de la economía real aún son oscuros. Pues, por lo menos en los próximos años, va a tener que ser cruzando los dedos para que no se estropee el negocio hispanoamericano, recuperando dotaciones por deterioros, realizando activos adjudicados y generando plusvalías por transacciones con participaciones en otros negocios.

Rodrigo de Silos

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