Rechaza cualquier opción de capital-riesgo o fusión. Eso sí, Isla también aspira a la Presidencia de Telefónica y preferiría regresar a Madrid. Y no olvidemos que Rosalía Mera controla el 17% de Inditex. Los resultados del primer semestre han sido buenos

A sus 73 años, Amancio Ortega, a lo mejor el hombre más rico de España, lo tiene claro. No quiere fusionar su imperio Inditex con nadie ni acudir al capital-riesgo para solucionar el eterno problema de las empresas familiares: la sucesión.

Para él, que nunca ha llevado la gestión y se ha dedicado a la confección, es decir, a la producción, la solución es clara: su hija Marta debe ser presidenta con Pablo Isla como consejero delegado. No quiere ni oír hablar de otra solución, a pesar de que ésta choca con varios inconvenientes:

1. Marta Ortega no ha aprendido el negocio. En este sentido Ortega piensa en otros ejemplos de mujeres, por ejemplo, Esther Koplowitz, que controla perfectamente la herencia de su padre, a pesar de la marcha de su hermana, con un equipo gestor adecuado.

2. Pablo Isla podría no estar muy por la labor, dado que continúa aspirando a suceder a César Alierta en la Presidencia de Telefónica, como hizo en Altadis. En el caso de Alierta, éste no se ha planteado sucesión alguna.

3. Problema familiar. Amancio Ortega tuvo dos hijos -Sandra y Marcos- con su primera española, Rosalía Mera, y uno -Marta- con la actual, Flora Pérez Marcote. Ortega quiere que Marta sea su sucesora, apoyada en la gestión por Pablo Isla.

En Galicia las legítimas se reducen al 25% con lo que la capacidad de maniobra de Ortega es mayor que la de, por ejemplo, Emilio Botín. Sin embargo, Rosalía Mera -hagan cuentas- todavía controla el 17% de Inditex. En cualquier caso, la decisión está tomada.

Los resultados de la empresa textil durante el primer semestre han sido buenos y Zara ha capeado el temporal mejor que la competencia. Pero el problema es otro. El de siempre.

Eulogio López

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