• En concreto, entre una cuarta y una tercera parte de los 4.000 millones de toneladas métricas de alimentos producidos para consumo humano.
  • Es la terrible conclusión del último informe trimestral sobre precios de las materias primas del Banco Mundial, que dedica un apartado a este grave problema.
  • España es el sexto país de la UE que más comida en buen estado deshecha, unos 7,7 millones de toneladas al año.
  • Los hogares, supermercados, fábricas y restaurantes deberán reducir a la mitad la cantidad de alimentos que acaban en la basura antes de 2025, por orden de la UE.
  • 2014 ha sido declarado el año europeo contra el desperdicio alimentario.
  • El ministerio que dirige Miguel Arias Cañete ya ha puesto en marcha la campaña "Más alimento, menos desperdicio".

Vivimos en un mundo en el que hay cosas que no se pueden comprender de ninguna manera y esta es una de ellas. Resulta que hay una gran cantidad de gente que se muere de hambre, que no tiene nada que comer, sin embargo alrededor de un 30% de los alimentos producidos se pierde o se desperdicia.

Se nos tenía que caer la cara de vergüenza porque no estamos hablando de unos cuantos kilos, sino de miles y miles de ellos. En concreto, entre una cuarta y una tercera parte de los 4.000 millones de toneladas métricas de alimentos que se producen anualmente para consumo humano. Es decir, entre unas 1.000 y unas 1.300 toneladas. Una auténtica barbaridad y más cuando sabemos que hay mucha gente muriendo de hambre.

Esta es la terrible conclusión del último informe trimestral sobre precios de las materias primas del Banco Mundial, que dedica un apartado a este grave problema de la pérdida y el desperdicio de alimentos elaborados. Según este organismo, la mayor parte de las pérdidas y el desperdicio se produce en el consumo (35%), seguido de la producción (24%), y el manejo y almacenamiento (24%).

España es el sexto país de la Unión Europea (UE) que más comida en buen estado deshecha, unos 7,7 millones de toneladas al año, según datos de la Comisión Europea, que se conocieron en el mes de enero. Por detrás de Alemania, Holanda, Francia, Polonia e Italia. Unos 28 kilos de alimentos por persona al año, según la Confederación Española de Cooperativas de Consumidores y Usuarios (HISPACOOP). Para intentar evitar estas enormes cifras, los hogares, supermercados, fábricas y restaurantes españoles deberán reducir a la mitad la cantidad de alimentos que acaban en la basura antes de 2025, cumpliendo una orden de la UE.

Con la crisis económica que vive todavía nuestro país estas cifras son inaceptables, pues ya hay muchas personas que pasan hambre en España y que han tenido que recurrir a Cáritas, Cruz Roja o al Banco de alimentos, entre otras organizaciones, para poder comer.

El Parlamento Europeo ha declarado 2014 como el año europeo contra el desperdicio alimentario, una lacra que hay que intentar atajar lo antes posible, pues no se puede seguir tolerando que miles de toneladas de comida acaben en la basura, mientras muchas personas no tengan nada que llevarse a la boca.

El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, que dirige Miguel Arias Cañete, ya puso en marcha a finales de 2013 la campaña "Más alimento, menos desperdicio". Este departamento está realizando diversos estudios para conocer qué pérdidas se producen en las distintas etapas y procesos de la cadena de alimentación. Además ha publicado un catálogo de iniciativas para evitar el desperdicio.

Pero la pérdida y el desperdicio de alimentos no es solo un grave problema para los países ricos, sino también para los pobres. En los primeros se pierden entre 250 y 300 kilos per cápita de media anual (de los que se desperdician entre 75 y 115 kilos). En los segundos, las pérdidas también son altas, a pesar de los problemas de nutrición que padecen, entre 120 y 220 kg por persona y año.

A la vista de estas terribles cifras está claro que esto tiene que cambiar. Es cierto que los gobernantes son los que deciden qué medidas tomar, pero todos debemos tomar conciencia de que no estamos haciendo las cosas bien y que esto no puede seguir así. Así como comprar y consumir de una manera más responsable. No estaría mal recordar la frase de que "con la comida no se juega".

Cristina Martín

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