• Emilio Botín tiene poca red en la CCAA, especialmente en comparación con su principal competidor, BBVA.
  • Mucho más le interesan las ayudas públicas: 6.000 millones de euros, entre EPA y crédito fiscal.
  • Y ese crédito fiscal según la normativa nueva que computa como recursos propios 'pata negra'.

Las primeras conversaciones entre la dirección y los sindicatos de Catalunya Banc auguran un otoño caliente en la entidad. El banco no quiere rebajar su plan inicial (2.500 despidos e indemnizaciones de 20 días por año trabajado, con un máximo de 12 meses), algo que los sindicatos no aceptan.

Entre sus argumentos, las condiciones que se pactaron en las otras dos entidades nacionalizadas, NCG Banco y Bankia (30 días por año con un tope de 22 meses), más benévolas para los trabajadores.

Además, los sindicatos no aceptan que se cierren sucursales fuera de Cataluña, sobre todo si son rentables. Por eso, piden que se retrase el ajuste hasta la fecha límite de 2015 y que sea el nuevo dueño del banco el que decida el futuro de esas oficinas.

Pero al Santander, máximo candidato para quedarse con CX, tal y como hemos contado en Hispanidad, sólo le interesan las sucursales que están en territorio catalán, su punto flojo. Con la adquisición de la entidad, Emilio Botín (en la imagen) busca superar, o al menos igualar, a su principal competidor, el BBVA, que creció gracias a la operación de Unnim.

Pero no, a Botín no le interesan las oficinas del resto de España. Ahí está servido, sobre todo después de unificar las de Banesto.

Pero no nos despistemos, lo que realmente quiere el primer banquero de nuestro país es hacerse con los 6.000 millones de euros en ayudas públicas, Esquema de Protección de Activos (EPA) y crédito fiscal incluidos. Además, ese crédito fiscal según la normativa nueva que computa como recursos propios Tier 1, es decir, recursos 'pata negra' y se pueden aplicar tanto a la matriz como en las filiales y sin límite de tiempo. En caso de compra como éste, es relativamente fácil que se puedan aplicar al banco comprador.

Pablo Ferrer

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