• El acuerdo persigue asegurar que Teherán dedica a fines pacíficos sus infraestructuras para obtener energía nuclear.
  • Satisfacción internacional excepto en Arabia Saudí e Israel, que ve el acuerdo como un "error histórico" y como "temporal".
  • Está por ver la sinceridad de Irán, radical enemigo de Israel y de Occidente.
Los ministros de Exteriores de Irán y de los cinco países con representación permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU (Estados Unidos, China, Rusia, Reino Unido, Francia) y de Alemania alcanzaron ayer domingo en Ginebra un acuerdo que pone freno al programa nuclear iraní a cambio de un alivio en las sanciones económicas que sufre la República Islámica.

Las autoridades de Teherán se comprometieron a neutralizar sus reservas de uranio enriquecido al 20%, no purificar ese material por encima del 5%, no hacer más avances en sus instalaciones de Natanz, Fordo y el reactor de Arak, además de permitir inspecciones más exhaustivas por parte de los equipos del Organismo Internacional de la Energía Atómica.

A cambio de sus concesiones, las seis potencias firmantes del pacto se comprometieron a no imponer nuevas sanciones a Irán, además de levantar las sanciones estadounidenses y europeas a sus exportaciones de productos petroquímicos, el comercio de oro y metales preciosos, la industria del automóvil y los repuestos de aviación. Además, Teherán podrá recuperar los más de 4.000 millones de dólares de la venta de crudo embargados en cuentas extranjeras.

El acuerdo, tras una década de tensiones, persigue asegurar que Teherán dedica a fines pacíficos sus infraestructuras para obtener energía nuclear. Tras la firma, el presidente de Irán, Hasan Rohaní (en la imagen), aseguró que está dispuesto a disipar "todas las dudas" que tiene el mundo sobre el programa nuclear de su país. Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, afirmó que "la diplomacia ha abierto un nuevo camino hacia un mundo más seguro". "El objetivo último", subrayó el secretario de Estado de EEUU, John Kerry, "es hacer que el mundo sea más seguro".

"Es un avance muy significativo para el desarrollo de nuestras relaciones de una forma más constructiva", aseguraba el comunicado conjunto leído por la jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton, encargada de coordinar las negociaciones con Teherán.

Sin embargo, los más críticos subrayan que el acuerdo no anula los avances que Irán ha hecho en los últimos años y que le han aproximado a la capacidad de fabricar una bomba atómica. De ahí que Israel o Arabia Saudí, que deseaban el completo desmantelamiento del programa nuclear iraní, se sientan traicionados.

Así, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, tildó ayer de "error histórico" el acuerdo y dijo que su país no se siente obligado a cumplir lo pactado en Ginebra, reiterando sus afirmaciones de días anteriores advirtiendo de que se reserva la capacidad de defenderse con los medios que considere adecuados.

"Hoy el mundo es un lugar mucho más peligroso porque el régimen más peligroso del mundo ha dado un paso importante hacia la consecución del arma más peligrosa del mundo", afirmó Netanyahu. Por su parte, el presidente de Israel, Simon Peres, ha descrito este domingo el acuerdo alcanzado por el Grupo 5 1 e Irán sobre el programa nuclear de Teherán como "temporal", al tiempo que ha abogado por una solución diplomática al asunto.

Se supone que los negociadores de Estados Unidos, China, Rusia, Reino Unido, Francia y Alemania no son tontos. Tampoco lo son los iraníes, ni los israelíes, que cuentan con los servicios secretos más eficaces del mundo. Así que está por ver si los iraníes cumplen lo acordado o no.

Andrés Velázquez
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