• HSBC entra en el accionariado con un 5,32% para apuntalar un balance muy debilitado.
  • Ahora bien, el banco británico exige, a cambio, que el grupo venda activos.
  • Tras el fracaso de la apuesta por las renovables, Acciona se ve obligada a reducir su perímetro.

Vaya por delante que el HSBC, esto es, 'The Hong Kong and Shaghai Banking Corporation', con sede en Londres, es uno de los mayores bancos del mundo y más especulativo.

Pues bien, la entidad británica ha declarado este viernes a la CNMV que posee una participación del 5,32% de Acciona. A los actuales precios del mercado, ese porcentaje tiene un valor de 143,2 millones de euros.

La entrada de HSBC responde a la necesidad del grupo de infraestructuras, servicios y energía de buscar un socio financiero para afrontar el impacto negativo que ha tenido en sus cuentas la reforma energética del Gobierno. En otras palabras, la llegada de la entidad británica tiene el objetivo de apuntalar el debilitado balance de la compañía.

Pero, como se pueden imaginar, el HSBC no ha entrado en Acciona de manera desinteresada. Para empezar, ha exigido que los Entrecanales vendan activos. De hecho, este jueves la compañía cerró la venta de los 18 parques eólicos que tenía en Alemania, por 157 millones de euros. Según la empresa, las plusvalías han alcanzado los 27 millones de euros.

Por otra parte, el presidente de Acciona, José Manuel Entrecanales (en la imagen), está muy presionado por su familia -dueña del 55,23% de la empresa-, necesitada del dividendo que anualmente les aporta el grupo. Por eso, hace prácticamente un año, la empresa comenzó un plan de ajuste que incluye recortar inversiones en España y potenciar la actividad fuera de nuestras fronteras.

En cualquier caso, el futuro de Acciona a medio plazo pasa por reducir su perímetro de actuación. Es el precio que tiene que pagar por su fracasada apuesta por las renovables.

Y mientras, el presidente del grupo no acepta la oferta de AGBAR en el contencioso por Aigües Ter Llobregat en contra de la opinión de su socio en el proyecto, el banco brasileño BTG Pactual.

Pablo Ferrer

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