El presidente de la patronal catalán, Joan Rosell, recuerda que el periodista que inventó la fábula de que Foment del Treball debía cuotas a la CEOE está demandado ante la Justicia
Este viernes, Joan Rosell, candidato de Foment del Treball a la Presidencia de la patronal de empresarios, al ser preguntado sobre las deudas de la patronal catalán con la CEOE ha contestado que la fabúla de que Fomento no paga a la CEOE es falsa. Además, ha afirmado que el periodista que lo dijo tiene una demanda.
Aunque esta afirmación no era importante dentro de todo el discurso de Rosell, es llamativa en relación al tema de la libertad de expresión de los periodistas.
Históricamente se ha entendido que tanto los políticos como los empresarios no necesitaban llevar a la prensa a los tribunales ya que, de por sí, tienen una fuerza suficiente para hacerlo.
Lo que se suele, o solía hacer, es responder ante los medios a la información publicada o exigir el derecho de rectificación. Además, los empresarios y políticos tienen la capacidad suficiente para negar la información publicada. En el fondo, son poderosos y tienen una capacidad de convocatoria muy grande, ya que ellos mismos (los políticos y empresarios) también son medios de comunicación. En cambio, el particular,  no puede convocar una rueda de prensa; simplemente puede escribir en el medio en el que trabaja.
Esta judicialización de la libertad de expresión en la prensa es, simplemente, una regresión de la libertad de prensa porque los poderosos no aceptan ningún tipo de crítica. En los últimos años quien comenzó esta moda de demandar a los periodistas desde la posición dominante que ocupa fue la ex vicepresidenta De la Vega, que llevó ante la Justicia al medio de comunicación que tuvo la osadía de publicar su patrimonio. Es, claramente, un modo de censura.
La patronal Foment del Treball o que debería hacer es comunicar, ejercer los derechos que la justicia le concede ante una información errónea, como el de rectificación, convocar ruedas de prensa, pues tiene capacidad para hacerlo, pero no atajar por el camino fácil de hundir, ya sea económicamente, ya sea en su reputación a quien cree que está dando una información cierta. Recurrir a ese camino es sólo una demostración del poder de los fuertes ante los débiles, una imposición, pero no buscar justicia.
Andrés Velázquez
andres@hispanidad.com