El último capítulo de la serie El Tiempo entre Costuras, emitido el miércoles 22 de enero en Antena 3, ha ocupado el primer puesto del ranking del semanario "Supertele" y alcanzado el minuto de oro, con 5.536.000 espectadores y un 27,8% de cuota de pantalla. Sucedió cuando la actriz Adriana Ugarte (en la imagen), que da vida a Sira Quiroga, recababa información en una cena con un grupo de nazis.

Rodar una serie histórica es muy costoso. Cada capítulo exigió una inversión de medio millón de euros y un gran trabajo esforzado. Ha sido una serie muy cuidada hasta los mínimos detalles. La producción duró 30 semanas y cinco meses y medio de post producción. Se emplearon casi cien vehículos de la época.

Adriana Ugarte, Sira Quiroga en el principal papel de El Tiempo entre Costuras, afirmó recientemente que esta serie ha sido "el amor de mi vida". Tanto la autora del libro, María Dueñas, como la  actriz, están plenamente satisfechas por el éxito de la serie.

A Ugarte le cuesta desprenderse de Sira Quiroga: "Traté de despegarme de mi personaje cuando acabé de rodar la historia de su vida, hace unos dos años, pero no lo conseguí. Sufrí la nostalgia de la separación, el duelo de su pérdida. Sin embargo, su esencia quedó dentro de mí".

"La vida es la suma de todas las decisiones que tomamos, incluso las que en su momento nos parecen más insignificantes", afirmaba Ugarte en una entrevista televisada, que apuesta por un amor apasionado y como consecuencia se convierte en una esclava de sus propias vivencias.

"Sira, que iba a ser un personaje secundario, se me fue de las manos y se apoderó de la obra", asevera su autora María Dueñas.

Las redes sociales difundieron la serie con gran profusión. Los comentarios eran muchos y alentadores. También han sido notables los efectos colaterales; las máquinas de coser aumentaron sus ventas en un 135% durante le emisión de la serie. Actuaklmente ya se están preparando paquetes turísticos para visitar los escenarios naturales en Tánger, Tetuán y Lisboa y se ha notado un incremento de las matrículas en las academias de corte y confección.

Todo ello a pesar de la gran carga ideológica de sus escenas. También en algunos capítulos se exhibieron escenas un tanto soeces.

Clemente Ferrer
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