Juan Pablo II canonizó el domingo 16 a seis nuevos santos, en la Plaza de San Pedro. Entre ellos figuraba  José Manyanet y Vives (1833-1901), un sacerdote fundador de dos congregaciones, masculina y feminaza, dedicadas a la educación de las familias, especialmente con los niños. Además, fue el que inspiró a Gaudí el Templo de La Sagrada Familia. En fin, uno de esos santos de los más pobres, con una obra ingente en Cataluña (especialmente la rama femenina).

 

Pues bien, para demostrar el talante del Gobierno Zapatero, la delegación española estuvo presidida por el encargado de negocios de la Embajada española ante la Santa Sede, la delegación de más bajo rango entre todas las presentes. Un detalle, sin duda.

 

Por cierto, entre los canonizados se encontraba una mujer, madre de familia, que prefirió arriesgarse a morir (y, en efecto murió) antes que abortar a su hija, presente en el acto. Se trata de Gianna Beretta Molla. Naturalmente, los medios públicos españoles, ahora controlados por el Zapaterismo, han tenido bien cuidado en no informar sobre el asunto, no fuera a cundir el ejemplo de esta mujer.

 

Y más. Dado que la vicepresidenta del Gobierno Zapatero, doña Teresa Fernández de la Vega, no deja de hablar de la transparencia que el Gobierno socialista piensa imprimir a su gestión, las canonizaciones del domingo 16 en San Pedro no deben ser noticia, o bien no forman parte del espíritu de transparencia sobrevenido.

 

Eulogio López