Sr. Director:

Nuevamente, vemos como Bolivia, nación pobre entre las pobres del continente latino americano, cansada de vivir en la pobreza mientras su suelo tiene gas natural y crudo y otros bienes que le permitirían ser una nación rica, elige a un indigena, llamado Evo Morales.

Primeramente creo que llamar indígena a una persona nacida en Bolivia, es ya de por sí declarante de que quien así lo hace es discriminador.

Pero sin desviarme de lo que me ocupa desearía decir que Bolivia ha reaccionado como era lógico porque a base de generar pobreza se ha creado mucha riqueza para una minoría y para empresas extranjeras.

La reacción es la de siempre. El pueblo cansado de tener que vivir del cultivo de la coca, de la miseria que esa riqueza desea darle para que sobreviva vota a un mesías. Esta vez es Evo Morales.

Sólo hay que desear una cosa: Que no se corrompa por el poder como ha hecho el Sr. Chávez Frías que fue otro mesías, pero se corrompió.

En definitiva, la historia se repite: Tiene que haber pobreza, mucha pobreza, para sobre ella edificar mucha riqueza. Con una regla que es de todos conocidas: 80%/20%. Es decir, esa inmensa riqueza está repartida entre un 20% de la población, mientras que esa, también, inmensa pobreza esta repartida entre el 80% de la población.

Quizás, por ello, al Sr. Botín, hombre arraigado a la riqueza no le guste el Sr. Evo Morales. Ni tampoco el Sr. Bush. Porque a base de la miseria del pueblo boliviano, ellos generan riqueza, entre otros muchos.

Francisco Salas

jsalasr@telefonica.net