La guerra por los contenidos televisivos ha dado un salto cualitativo con la compra por el operador de cable Comscat de la cadena de pago Sky. La empresa americana se impuso por precio en la subasta organizada por el regulador británico de adquisiciones. Su oferta valoraba Sky, en concreto, en 34.000 millones de euros, una oferta golosa que ha derribado finalmente al otro gran contrincante, el conglomerado de medios 21st Century Fox (39%), con el visto bueno de por Disney. Cabe preguntarse ahora cuál será el siguiente desenlace en esa guerra, que promete ser muy reñida.

El frente británico, de momento, está resuelto con la adquisición de Sky, pero el objetivo más allá para ampliar los 23 millones de abonados europeos de la británica. Llega así al Viejo Continente la segunda fase de una guerra, en materia de contenidos, que se desató antes en EEUU.

Entraremos después en esas contiendas, que son un contrataque, en paralelo, a plataformas como Neflix, Amazon y Apple TV, que cuentan ya con 280 millones de abonados en el mundo. El trasfondo es el mismo: los contenidos televisivos.

Los bandos enfrentados: gigantes mediáticos como Fox o Disney frente a plataformas como Neflix o Amazon

Ahora bien, la guerra se libra hasta ahora en clave de un solo idioma, el inglés, y no se puede olvidar que los otros dos grandes idiomas en juego, al menos numéricamente, son el español y el chino. El gigante asiático tiene una población de 1.400 millones de personas y todos ellos hablan la misma lengua. Es el doble de los que hablan español, cierto (en torno a 650 millones de personas), pero con una peculiaridad: el freno a la influencia del exterior que impone el régimen comunista.

China tiene más atractivo para hacer negocios -la industria del motor es un buen ejemplo- y ninguno para la distribución de contenidos televisivos, los operadores de cable y las cadenas de pago. Esa realidad marca un futuro para los generadores de contenidos por el interés -y el potencial negocio- de un mercado audiovisual en español, que recorre los miles de kilómetros que hay entre Argentina y México, además de España.

El asalto de AT&T sobre Time Warner ha sido el primer aviso a las ‘telecos’ para diversificar el negocio

En esa tarta entrarán, tarde o temprano, los mismos protagonistas que ha jugado hasta ahora, las plataformas de Internet, los Comscast, Foxes o Disneys y también las telecos. Ya está empezando a ocurrir, por ejemplo, en México, que no es un cualquiera en ese escenario: el mayor generador de contenidos en española con Televisa o TV Azteca, algo que atrae a Amazon o Netfix.

Las telecos europeas han dado pocos pasos hasta ahora en ese sentido, pero todo lo que ha sucedido hasta ahora, con el añadido de la operación de Comscast en Reino Unido, es un aviso en toda regla. No hay que olvidar que el primer protagonista de esta historia ha sido una teleco americana AT&T, tras su asalto sobre Time Warner por 85.000 millones de dólares.

Las operadoras sufren un desgaste generalizado en bolsa mientras Telefónica se apuesta como ‘teleco-vídeo'

Ha tardado dos años en plasmarse desde el anuncio en 2016, entre otras cosas por las pegas de Competencia y la amenaza de monopolio, pero se ha saldado finalmente con la creación de un gigante de medios (y contenidos), que incluye, entre otras cadenas, CNN, HBO o Cartoon Network, además de los estudios Warner Bross. AT&T es dueña a su vez de la plataforma de televisión por satélite Direct TV.

Más allá de la contienda concreta, prueba el interés de una teleco de salir de su negocio de siempre -la telefonía fija y móvil- y diversificar su actividad o ampliar el foco geográfico. Es lo mismo que ha hecho Verizon, entre otras operaciones, con la compra de AOL y Yahoo.

Esas operaciones, en fin, afectan también a las telecos europeas, entre ellas Telefónica, que tiene la misma preocupación que el resto: la pérdida generalizada del valor en bolsa. La operadora presidida por José María Álvarez-Pallete está en gabinete de crisis permanente por la cotización. Él mismo ha reconocido que es difícil que los mercados valoren las inversiones de Telefónica en digitalización. Pero, ojo, el problema -el castigo en bolsa- es el mismo para Vodafone, Deutsche Telekom, Orange, BT o Telecom Italia.

Hasta ahora, los frentes de guerra han sido en inglés, pero el español lo hablan 650 millones de personas

En paralelo, Telefónica ha sido noticia también esta semana por la presentación en Londres de su apuesta global para ser una teleco-vídeo, sobre tesis de que el fútbol es rentable. No es para menos después de haber pagado la friolera de 4.500 millones. Ahora cuenta con 8,8 millones de clientes de televisión de pago entre los dos lados de Atlántico. En Hispanoamérica, ofrece ya servicios de vídeo y televisión en la mayoría de países que opera y 160 millones de clientes a los que puede ofrecer contenidos de proveedores como Netfix, con la que ya tiene un acuerdo.

Decía que el primer protagonista en la guerra por los contenidos televisivos ha sido AT&T con su asalto sobre Time Warner. Hay que añadir ahora que el segundo en esa liza ha sido Disney, tras el acuerdo de 71.000 millones de dólares firmado con Ruper Murdoch, propietario de la Fox, para adquirir activos de cine -con la 20th Century Fox en el saco- y TV. Ha creado así otro imperio de contenidos para competir, entre otros canales, con Disney, ABCFox SportHistoria o NatGeo.

El chino lo hablan más personas que el español (1.400 millones), pero el régimen cierra el paso a los contenidos de TV

Y como no hay dos sin tres, el siguiente protagonista, ya en Europa, ha sido Comscat, que ha derribado las aspiraciones sobre Sky del dúo Murdoch-Disney. Comscat añade otro activo a sus tripas -con cadenas como NBC y CNBC o los estudios de Universal Pictures- pero su objetivo, está claro -más allá de los 40.000 millones que se dejará en el empeño- es aprovechar la británica para crecer en Europa, contrarrestando de ese modo la pérdida de abonados en EEUU.

Ahora bien, es un palo, por igual motivo, para la Fox y Murdoch -que controla, además, varios medios de prensa de Reino Unido-, y también para Disney, que se proponía comprar, coordinado con la Fox, el canal de noticias Sky News para engordar su imperio. A Disney, no obstante, le supone un alivio para reducir el peso de la deuda, disparada tras la compra de activos a la Fox, entre ellos la participación en Sky. Ahora recibirán a cambio, por su 39%, 13.000 millones de euros.