Desde que Pedro Sánchez llegó a La Moncloa en junio de 2018, la política energética se puede resumir prácticamente en transición ecológica, ni más ni menos, bajo la batuta de Teresa Ribera. Tras las elecciones del 10-N, llegó el Gobierno de coalición y Ribera ha sido ascendida a vicepresidenta de Transición Ecológica y Reto Demográfico, pero no todos aplauden el empeño verde: algunas regiones (Galicia, Asturias, Cantabria y Teruel) se quejan porque se cierran centrales sin alternativas, otras tienen problemas porque la energía es cara… y todo ello provocará más paro y más despoblación.

Un escenario que vuelve a poner de manifiesto la estafa de la transición ecológica. Sus últimas muestras se han podido ver en los cierres de las térmicas de Andorra (Teruel) y Soto de Ribera (Asturias), que se han anunciado antes de lo previsto, y sin que se conozcan alternativas. De esta forma, y si no hay más novedades, sólo quedarían dos centrales operando más allá de junio de este año: la de Aboño (situada entre Gijón y Carreño), que se convertirá al gas, y la de Los Barrios (Cádiz).

En el borrador actualizado del PNIEC se confirma que el carbón no llegará a 2030 dentro del ‘mix’ energético español

El auge de las renovables, el alto precio de las emisiones de CO2, la falta de competitividad o las inversiones necesarias para cumplir las exigencias de la Unión Europea han empeorado el panorama. De hecho, en 2019, el carbón sólo representó el 4,9% de la producción de electricidad. Un descenso que irá a más: hace un mes, el Ministerio que dirige Ribera abrió a información pública el Estudio de Evaluación Ambiental Estratégica (EAE) del borrador actualizado del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) 2021-2030, donde se confirma que el carbón no llegará a 2030 dentro del ‘mix’ energético español.

En Galicia, Asturias y Teruel ya ha habido protestas por los cierres de algunas térmicas, que dan trabajo a comarcas enteras: por ejemplo, la de As Pontes (A Coruña) tiene 174 empleados directos y unos 400 indirectos (entre ellos, un centenar de camioneros). Algo similar ocurre con la de Andorra (Teruel), contribuyendo a la España vaciada, pero se habló poco de ello en la Comisión de Transición Ecológica y Reto Demográfico, en el Congreso de los Diputados (ver vídeo y nota de prensa) el pasado miércoles, porque a pesar de que Ribera está al frente de la política energética y el reto demográfico (a cada uno de estos temas apenas le dedicó 10-15 minutos), prefirió centrarse en la biodiversidad, el agua y su saneamiento, la economía circular… Y ojo, porque ante el cierre de las térmicas sin alternativas, viene a la mente lo que sucedió tras el fin de las minas de carbón que tuvo lugar en 2018: más paro y más despoblación. Lo saben bien en la provincia de León.

Asimismo, no se puede perder de vista el recorte en la retribución a la cogeneración, el principal motivo que ha llevado al cierre de Sniace, un gran golpe para Cantabria, donde el Gobierno regional ha llegado a apuntar a una decisión política y quizás ideológica. Recuerden que Miguel Ángel Revilla no dio su apoyo a Sánchez en su última investidura. Además, está el Estatuto del Consumidor Electrointensivo (aunque depende del Ministerio de Industria), cuyo borrador está en consulta pública, pero Alu Ibérica (actual dueña de las plantas que Alcoa tenía en Avilés y A Coruña) ya se ha quejado de los precios y ha señalado que podría afectar al empleo y no permitiría fabricar aluminio primario, y Alcoa (que ya sólo tiene planta de San Ciprián, en Lugo) ve inviable la producción de aluminio... y el tema también afecta a ArcelorMittal

 

Por presumir de verde, España es la más tonta de la clase en Europa

Ya lo dijimos en Hispanidad, al hilo del reparto del Fondo de Transición Justa europeo, pero ahora conviene recordar que por presumir de verde, España es la más tonta de la clase. Para ello hay que referir algunas diferencias no sólo con Alemania, también con Francia, en lo que respecta a la energía nuclear y al carbón:

  • España ha optado por un cierre progresivo de sus siete reactores nucleares operativos entre 2027 y 2035, pese a que son la primera fuente de producción eléctrica y no emiten CO2. Además, contempla que el carbón acabe antes de 2030.
  • Alemania cerrará su última central nuclear en 2022, mientras que se despedirá del carbón -una energía que sí es muy contaminante- en 2038.
  • Francia ha cerrado su central nuclear más antigua, la de Fessenheim (43 años), pero ojo, su diseño y medidas de seguridad no cumplían con las condiciones marcadas a escala internacional tras el accidente de la central de Fukushima (Japón) en 2011. El país vecino seguirá apostando por la nuclear, que aporta el 70% de la electricidad del país, aunque bajará su peso al 50% en 2035: quiere cerrar 12 reactores que tengan cerca o más de 40 años en 2025 y dar más papel a las renovables. Respecto al carbón, ha empezado a cerrar sus últimas cinco centrales y le dirá adiós definitivamente en 2021.