Llamada al orden, otra vez, del Banco de España al que parecen no gustarle los viernes sociales del Gobierno y que en los Consejos de Ministros se aprueben reales decretos “nada favorables para el rumbo de la economía”.

Si bien es cierto que mantiene sus previsiones de PIB, enumera errores de gestión y alerta de importantes factores a tener en cuenta como que 2019 será otro año perdido en términos de consolidación fiscal, será "otro año en barbecho" para el ajuste, con una nada desdeñable cifra de déficit del 2,5% 

Este duro análisis del quehacer del Ejecutivo por parte del Banco de España, al que puso palabras el director general de Economía y Estadística, Óscar Arce, no deja lugar a dudas de que el organismo está descontento con la labor del Gobierno. Y para apuntalar sus reproches, el BdE ha dado a conocer sus previsiones macroeconómicas que sirven además para desmoronar parte del programa y promesas electorales de Pedro Sánchez.  El déficit será superior incluso al que preveía en diciembre. El objetivo oficial para este año es del 1,3%, lo que pone sobre la mesa un desfase de más de 13.000 millones que hace imposible que se vaya a cumplir el dato pactado. Pero incluso si la comparación se hace con el 1,8% que el Gobierno de Sánchez renegoció con Bruselas y que no fue capaz de aprobar en el Congreso, la diferencia se va más allá de los 8.000 millones y deja claro que, a pesar de que el Ejecutivo siempre trata de defender su supuesto compromiso, “no existe ningún tipo de estrategia de consolidación fiscal”.

El BdE ha dado a conocer sus previsiones macroeconómicas que sirven para desmoronar parte del programa y de las promesas electorales de Pedro Sánchez

A este empeoramiento en la previsión del desfase presupuestario hay que sumar el impacto de los “viernes sociales”, término del que Arce hizo suyo durante la presentación de las Proyecciones Económicas pero que acuñó la ministra de Hacienda, María Jesús Montero: “Estén atentos los viernes. Las ruedas de prensa van a ser sustanciosas".

Pese a que los expertos del organismo reconocen que de manera aislada el impacto en el déficit de medidas, como el subsidio de desempleo para mayores 52 años, es limitado, en su conjunto dañan la contención del déficit en un año en el que también hay que afrontar imprevistos, como la devolución del IRPF por las bajas de maternidad y paternidad desde 2014, fruto de una sentencia de 2018 que Hacienda está ejecutando en su mayor parte con cargo a las cuentas de 2019.

Al empeoramiento en la previsión del desfase presupuestario hay que sumar el impacto de los “viernes sociales” 

No obstante, nos podríamos preguntar si debe adjudicarse a los viernes sociales tan alta responsabilidad, a lo que algunos responderán que “realmente no” porque apuntar a los viernes sociales del actual Gobierno como uno de los principales motivos del descontrol de las cuentas públicas podría ser exagerado. En este punto, conviene recordar  que el Banco de España no niega efectivamente que esto viene de atrás pero, precisamente por eso, considera que no se debe echar más leña al fuego. Todavía hay que explicar que para que las medidas sean ‘realmente sociales’ tienen que ser ‘realmente sostenibles’, y que gastar sin sanear las cuentas públicas para algunos no tiene sentido.

Y es que, el Gobierno de Sánchez acumula varias tarjetas rojas del Banco de España que, aunque en este caso no significan expulsión, se trata de sonoras llamadas de atención sobre los Presupuestos, a los que vapuleó en su día, y sobre la subida del SMI a la que se ha vuelto a referir en este informe en el que, a pesar de que se muestra positivo respecto al empleo que seguirá creciendo a tasas elevadas, próximas al 2%, “lo que permitiría conseguir nuevas rebajas en la tasa de paro hasta situarla ligeramente por encima del 12% en 2021”, advierte de que crecerá a menor ritmo que el PIB debido al efecto del alza del Salario Mínimo Interprofesional.

Para el Banco de España, la subida del SMI tiene una deriva positiva y es que la productividad "experimentará un repunte", ya que esa destrucción de empleo producida por la subida del Salario Mínimo Interprofesional será de puestos de trabajo menos productivos, con lo que su desaparición elevará la productividad media general del tejido empresarial español.

El déficit será superior incluso al que se preveía en diciembre. El objetivo oficial para este año es del 1,3%, lo que supone un desfase de más de 13.000 millones 

Sin embargo insiste en que "lo que hemos visto en el mes de febrero no desmiente nuestra previsión..(destrucción de 125.000 empleos). Aquellos colectivos que identificábamos como más expuestos para perder su puesto de trabajo por la subida del SMI son los que se han visto más afectados en febrero, así como las provincias en las que hay mayor proporción de empleados cobrando el SMI", afirma el BdE, aunque insiste en que "es temprano" para sacar una conclusión, solo dos meses después de su entrada en vigor.