El gobernador del Banco de España cree que, a pesar de los esfuerzos, los bancos españoles deben reforzar aún más sus niveles de capital. Ojo, cumplir, cumplen, pero, según Pablo Hernández de Cos, algunas entidades tienen niveles “reducidos” si los comparamos con otros bancos europeos.

“Esto pone de manifiesto, de nuevo, la necesidad de que las entidades españolas adopten estrategias de refuerzo de su capital”, señaló el viernes durante la jornada sobre Banca organizada por la Universidad de Deusto, KPMG y El Correo.

Más capital pero, al mismo tiempo, Hernández de Cos insta a los bancos a que no presten con demasiada alegría en búsqueda de la rentabilidad perdida. “Las entidades no pueden descuidar la vigilancia de las condiciones de concesión de sus créditos”, ha señalado. Al gobernador le preocupa, sobre todo, el crecimiento del crédito al consumo.

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“En el contexto actual, tasas de expansión crediticia muy elevadas, como ocurre en el segmento de financiación bancaria a las familias para la adquisición de bienes de consumo duradero, podrían estar poniendo de manifiesto una relajación en los criterios de admisión y selección de riesgo que, como la experiencia histórica demuestra una y otra vez, se acaban traduciendo en aumentos notables de la morosidad”, ha afirmado.

En otras palabras, Hernández de Cos quiere que los bancos refuercen capital pero les insta a que no desarrollen demasiado el negocio. Es el círculo vicioso: si no presto, ¿cómo voy a desarrollar el negocio y, en definitiva, cómo voy a aumentar el capital?

Y cuidado, porque las mentes sesudas de Francfort ya están pensando en el tercer requisito: la rentabilidad. A buenas horas, mangas verdes.

En cualquier caso, el gobernador va con retraso. El próximo requisito que van a tener que cumplir las entidades será la liquidez. Lo anunció el jueves la presidenta del Mecanismo Único de Supervisión (MUR), Daniele Nouy -conocida por su simpatía desbordante-, durante un foro celebrado en Viena. En 2019, los bancos tendrá que aprobar, además, test de estrés relacionados con la liquidez. Y cuidado, porque las mentes sesudas de Fráncfort ya están pensando en el tercer requisito: tras la solvencia y la liquidez, llegará la rentabilidad. A este paso solo va a quedar un banco en Europa: el BCE.

Menos mal que España cuenta con un aliado: Guindos, Luis de Guindos. Es una lástima que el presidente del BCE, Mario Draghi, no valore a su número dos y no le deje meter baza en asuntos bancarios (lo propio del BCE) ni en política monetaria (se ocupa Draghi). Guindos está triste.