Cuando Apollo compró Evo Banco al Frob -Restoy, qué bien vendiste los bancos en crisis- por 60 millones de euros (septiembre de 2013), muchos en el sector se echaron las manos a la cabeza. ¿Qué hace un fondo como tú en un banco como este? Cinco años después ya lo sabemos: especular… y fracasar.

Cinco años después y tras cuatro ERE en cuatro años, está a punto de vendérselo a Bankinter. Inicialmente, Apollo pedía 300 millones, pero ninguna entidad estaba dispuesta a pagar ese precio por un banco con un millón de clientes, un beneficio de 24 millones de euros (al cierre de 2017) y una cartera de unos 800 millones.

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No, Evo Banco no se estudiará como un caso de éxito. A los 60 millones iniciales hay que sumar las sucesivas inyecciones de dinero que realizó el fondo de Leon Black y que superaron los 150 millones de euros.

Lo que sí es cierto es que fue una operación especulativa. Al fina y al cabo, esa es la especialidad de los fondos buitre. Pues bien, frente a la economía especulativa está la economía real, cada vez más olvidada, pero de la que ha hablado Jordi Gual, presidente de Caixabank, durante la inauguración del ciclo 10 años de la caída de Lehman Brothers: ¿qué hemos aprendido?, celebrado el viernes.

Draghi: tienes que subir los tipos y terminar con la expansión monetaria porque la recuperación debe proceder de variables reales y no financieras

El presidente de Caixabank pidió lo que todos los banqueros llevan tiempo solicitando a Mario Draghi: “coraje” para subir los tipos de interés y así “moderar los excesos y las expansiones” de la economía para evitar los riesgos que desembocaron en la última crisis.

Lo mejor vino luego. Escuchen a Jordi Gual, que da en el clavo: “Al mundo le cuesta mucho aguantar la presión y retirar las políticas expansivas por miedo a que se estropee la recuperación económica, pero se tiene que hacer porque la recuperación debe proceder de variables reales y no financieras”.

¿Comprenden? La recuperación solo puede llegar de la mano de la economía real. Seguir centrando el foco en la economía financiera -el punto de inflexión fue la sustitución del patrón oro por el dólar norteamericano- solo nos llevará al desastre.

Es de sentido común. El sentido menos común de todos.