Las empresas continúan trabajando con deuda, quizás porque, tras una década de casi 10 años de tipos bajos y sobre todo, de un lustro de tipos cero, ya no saben trabajar de otra forma. 

Por eso me sorprende ver que las noticias de la prensa económica continúan encabezadas por avisos de contratas realizadas, al 100 por 100, con endeudamiento, oigo hablar de constantes refinanciaciones, que no son sino más endeudamiento y fondos que apenas reparen -total, el dinero no es suyo, sino de los partícipes- en la deuda de las sociedades en las que hacen invertir a sus partícipes.

¿Pero es que en esta sociedad nadie trabaja con fondos propios? 

Pues ha llegado el momento de cambiar. Habrá que hacerlo a la fuerza.

Resumen de situación: vivimos en una sociedad adicta a la deuda... que está a punto de morir. A partir de ahora, lo que no se pueda hacer con fondos propios no se debe hacer. 

Otrosí: persistir en el actual análisis del PIB con un 10% de inflación... es un absurdo. ¿De qué nos sirve que crezcamos al 4% si el IPC supera el 10%? Nuestro poder adquisitivo ha descendido un 6%.