Alto el fuego provisional en Ucrania. Con Valdimir Putin (en la imagen) hay que hacer justamente lo contrario de lo que hace Obama: amenazar con la guerra. Los norteamericanos aún tienen el fantasma ruso de la guerra fría en la cabeza y reaccionan frente a Moscú como en las películas de espías de la era del temor nuclear.

El caso es que la estrategia de Merkel y Hollande ha dado mejores resultados que las baladronadas de Obama. Puede conseguirse una pausa y puede mantenerse la integridad de Ucrania -salvo Crimea-.

Obama: Duro con los eslavos, blandengue con los musulmanes

Eso sí, Moscú pretende que las regiones del Este de Ucrania, de mayoría prorrusa, dispongan de una gran autonomía que les permita servir de contrapesos, en Ucrania, frente a las decisiones de Kiev de incorporarse a la UE -aceptable- y a la OTAN -inaceptable para Moscú-.

Pero todo esto quiere decir que Moscú, en contra de lo que se piensa en Occidente, donde Putin se ha convertido en el hijo de Satán, no quiere la independencia de las regiones prorrusas. Sería un berenjenal. Lo que quiere es que la OTAN no se coloque en sus fronteras.

Mientras tanto, qué distinto es el tratamiento que Obama dispensa a Putin del que dedica a los musulmanes. Con estos últimos, que sólo entienden la ley de la fuerza, Obama pide permiso -cuando no lo necesita- al Congreso para operaciones terrestres limitadas. Algo así como pregonar que él no se parece a George Bush, ni mucho menos. De hecho, en efecto, respecto al mundo árabe en el que lo ha hecho aún peor que Bush. Con Putin, se amenaza con armas a los ucranianos, como si en lugar de ser presidente de los Estados Unidos estuviéramos hablando de un traficante de armas.

Por una razón: los eslavos son cristianos, y, en ese punto, europeos y occidentales.

Eulogio López

eulogio@hispanidad.com