• Distingamos entre violencia física y violencia psíquica.
  • Distingamos entre paz interior y paz exterior.
  • Distingamos entre paz y pacifismo.
  • Y el que arrojó a los mercaderes del templo y llamó víboras a los fariseos.
Lo decía el diputado catalán detenido por sedición: "tengo derecho a desobedecer cualquier norma con la que no esté de acuerdo mientras lo haga de forma no violenta". Y en publicaciones católicas contemplo, ante la Jornada de la Paz (también es la maternidad de María, que a veces se nos  olvida) con alusiones a insignes miembros del Santoral católico, como Mahatma Gandhi o Martin Luther King, sin ir más lejos. Mire usted, lo único malo que existe en el mundo no es la violencia. Y la única manera de hacer daño no es la violencia física. Sí puedo hacer lo que quiera salvo que no haga violencia, entonces debería permitirse, sin persecución alguna, el fraude, el robo, la estafa, el insulto y la amenaza. Y claro, resulta que no, que todo eso no se puede consentir. Las tres distinciones básicas: Distingamos entre violencia física y violencia psíquica. Distingamos entre paz interior y paz exterior. Distingamos entre paz y pacifismo. Con estas tres distinciones no nos volveremos todos tontos. Por ejemplo. Y ya vale con el ¡Oh buen Jesús dulce y bueno! Jesús era bueno y era dulce pero no significaba apocamiento: fue el que expulsó a latigazos a los mercaderes del templo y que calificaba a los fariseos como 'raza de víboras'. No era un pacifista. Eulogio López eulogio@hispanidad.com