• Lo que sorprende de la iglesia de hoy es que la crisis del clero regular es peor que la del clero secular.
Ayer domingo se celebró el día de la Santísima Trinidad que la Iglesia dedica a las órdenes religiosas, ya saben, la clerecía regular. Es decir, dos cuestiones de las que no tenemos ni la menor idea los cristianos de hoy, tan deformados en la fe: ni sobre  la Trinidad ni sobre el clero regular. Sobre la Santísima Trinidad sólo entendemos que uno es igual a tres y tres igual a uno. O sea, un absurdo. Nos viene estupendo que sea un misterio porque, así, podemos pasar a otros capítulos mucho más interesantes. Pero hombre, algo sí podemos saber, Antes, cuando la gente había leído el catecismo y los predicadores decían algo más que los habitual lugares comunes, la generalidad sabía estas cosas. Por ejemplo, algo se nos ha dicho sobre la Santísima Trinidad para que sea más misterio que enigma. Por ejemplo que una cosa es preguntar qué es algo y otra preguntarse quién es algo. Es decir, la vieja distinción entre naturaleza y persona, entre 'qué es' y 'quién es'. Un solo Dios, una sola naturaleza, participada al 100 por 100 ente tres personas no es inconcebible, sólo inimaginable. Y entendemos esto o me temo que no pensamos en cristiano. Y más. Dios es Amor, asegura San Juan el inspirado, y el amor empieza cuando aparece el otro. Esta es al parte fundamental que da sentido a tres personas distintas y u sólo dios verdadero. Órdenes religiosas. La crisis actual de la Iglesia (ya saben, que los pastores se conviertan, que dijo el cardenal Ouellet), profunda como pocas, se deja ver en que es más dura y terrible entre el clero regular que entre le secular, justo al revés de cómo había ocurrido a lo largo de cientos de año de historia monacal. Pero no se preocupen, todo es susceptible de empeorar. Ya conocen mi lema: de derrota en derrota hasta la victoria final. Eulogio López eulogio@hispanidad.com