El comunista -o sea, progresista podemita- Gabriel Boric será el nuevo presidente de Chile. Que no nos pase nada. Ha vencido al candidato cristiano José Antonio Kast, quien para los medios progres europeos era, naturalmente, un ultraderechista. ¡Con decirles que se opone al aborto!

¿Cómo hemos llegado a que el neocomunismo gane el poder en las urnas, sin jugarse el pellejo en una revolución violenta?

Pues porque el marxismo actual ya no vende revolución proletaria sino ideología de género... y la derecha progre se lo ha comprado. No la izquierda socialista sino la derecha progre de Sebastián Piñera, partidario, por ejemplo del gaymonio y cada día más tibio defensor de la vida humana. 

A pesar de lo que venden, por interés, la izquierda la derecha civilizada siempre pierde cuando empieza a comportarse... civilizadamente. Es decir, cuando hacen dejación de sus principios cristianos.

Piñera hizo eso y ha desaparecido del mapa. El feroz ultra Kast, sin embargo, ha estado a punto de ganar.

En resumen, Chile: por la derecha progre de Sebastián Piñera hacia el comunismo. Y España, con un Frente Popular en el Gobierno, sigue su camino hacia una tiranía neocom (neocomunista). De hecho, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha felicitado al presidente electo de Chile, Gabriel Boric, al que considera una "esperanza hacia un futuro más justo, feminista y ecologista".

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Y mientras, en Chile, continúa la cuenta atrás para hacer una Constitución leninista y una libertad vigilada por manifestaciones violentas, furiosamente anticlericales y liberticidas, de las que el nuevo presidente Gabriel Boric, será una marioneta.