Sr. Director:

La sacudida violenta para nuestro mundo occidental que supone la invasión de Ucrania por el ejército ruso, debería provocar la revisión de algunos postulados tenidos como dogmas en la Unión Europea.

Y lo que no cabe obviar es que el principal responsable de tan cobarde acción es Vladimir Putin: un tipo tan inteligente como siniestro que, si en un tiempo pudo suscitarnos alguna simpatía por su oposición a las absurdas políticas progresistas, nos despierta ahora de cualquier ensoñación recordándonos que la cabra siempre tira al monte, y que su formación y su triunfal carrera política procede del KGB soviético, el temible Comité de Seguridad del Estado, del que nunca abominó. 

Por eso asombra la respuesta de algunos comunistas y sus afines que, intentando desligar al personaje de la ideología de la URSS, lo condenan atribuyéndole un imperialismo ¡zarista! Según éstos, Putin vendría a ser un renacido zarista que nada tendría que ver con lo aprendido en la extinta URSS. Fantástico.

Y por cierto, la inmediata acogida de refugiados ucranianos por Polonia y Hungría, países culpabilizados en la UE por supuesta xenofobia, debería bastar para que comenzasen a revisar dichas condenas sobre dos naciones a las que les ha faltado tiempo para abrir generosamente sus fronteras. Sería lo justo.