Sr. Director:

La incesante marcha de nuestros médicos a trabajar en el extranjero no es solo porque allí ganen mejores sueldos, sino porque además son mejor valorados y gozan de mayor estabilidad laboral. 

Según datos del CGCOM (Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos) del pasado mes de agosto, en lo que iba de década más de 19.000 médicos españoles habían solicitado la documentación necesaria para salir a trabajar al extranjero, siendo el Reino Unido, Irlanda, Francia y Alemania los destinos más solicitados. 

Y hace solo unos días leíamos que, ante la falta de médicos de familia, el Colegio de Médicos de Sevilla urgía al Ministerio a homologar con más rapidez a los profesionales sanitarios no europeos, tras el anuncio del consejero Jesús Aguirre de que se contratarán médicos magrebíes sin esta especialidad, para paliar su falta en los centros de salud. 

Desoladora conclusión: nos gastamos un dineral en formar a nuestros médicos, para después pagarles y valorarles poco, supliendo sus lógicas salidas al extranjero con médicos magrebíes sin la especialidad requerida. Una nefasta política con doble perjuicio: al personal sanitario que se ha preparado durante largos años para atender nuestra salud, y a todos los pacientes españoles.