Sr. Director: De puertas adentro, a todos debe llegar este año la experiencia del perdón de Dios a través del sacramento de la confesión. Y de puertas afuera, a todos debe alcanzar la caridad por medio de ese cauce privilegiado que son las obras de misericordia. Ese es el gran proyecto, en cierto modo, del pontificado de Francisco. Tras la apertura en la República Centroafricana y la inauguración oficial el pasado día 8 de diciembre en Roma, el Año de la Misericordia arrancó el siguiente fin de semana en las distintas diócesis españolas, que habían preparado a conciencia este Jubileo. El Año Jubilar se ha inaugurado también en lugares como Alepo, en Siria, en Jerusalén o en la ciudad iraquí de Erbil, que acoge a miles de refugiados expulsados de sus hogares por el Daesh. Justamente en lugares así, donde el mal es tan visible, hace más falta el anuncio con palabras y con hechos de la misericordia de Dios. Juan García