Sr. Director:

Guerra civil española, 1936-1939. Yo nací el 09-09-1936, por tanto tengo experiencia. Para que todo el mundo lo entienda, fue una guerra de Satanás contra Dios. Muchos miles de españoles, desde obispos a seglares, fueron asesinados por la única razón de ser católicos, iban a buscarlos y a darles el “paseo”. Un amigo mío, de 18 años, por el mero hecho de ser de Acción Católica, tuvo que estar escondido. Llama la atención que muchos de aquellos mártires morían pidiendo por la conversión de los que los asesinaban, ¡aquellos sí tenían fe! ¿Ocurriría hoy lo mismo? Satanás se dio cuenta de que asesinando a los católicos no conseguía su propósito pues no renunciaban de su fe. Cambió la táctica, en lugar de mártires había que hacer apóstatas. Para conseguir este propósito, estableció este plan de actuación: que los sacerdotes perdieran su identidad sacerdotal y envilecer a la mujer. Por supuesto que ese plan no era para dar fruto inmediato, pero con el tiempo conseguiría que los dos puntales fundamentales de la Iglesia Católica, que son el sacerdote y la mujer, perdieran su identidad y serían la causa para destruir a la Iglesia Católica dese dentro, sin ataques violentos desde fuera. He visto y padecido, como ese plan diabólico empezó a dar fruto. Con el “nacionalcatolicismo” tenía un opositor que se oponía a sus planes diabólicos, pero ya, a última hora de ese sistema, empezó a dar fruto; miembros de la Jerarquía y del clero católico, pedían libertad, democracia, yo he visto en algunas parroquias de aquellos tiempos, carteles revolucionarios, marxistas. Un detalle, otro amigo y yo, que pertenecíamos a la Legión de María (Asociación de apostolado seglar), fuimos invitados por el párroco a que asistiésemos a una reunión que se celebraba en su parroquia; asistimos a dicha reunión y tuvimos que marcharnos, aquello era puro marxismo. Murió Franco, y aunque a última hora ya no era igual, dejó, con sus defectos, nada hay perfecto, una sociedad católica gobernada con leyes conformes a la ley natural y a la doctrina católica. ¡Por fin llegó la libertad, la democracia! La siembra diabólica dio un fruto ubérrimo para Satanás, la situación empezó a deteriorarse sin interrupción. Ya no había que ir a Francia para ver una película pornográfica; ya podíamos divorciarnos, la droga y la pornografía están hasta en la sopa, podemos abortar, cambiar de sexo, una inmoralidad pública insoportable, etc. Y ¿Qué decir de la Iglesia Católica? ¿Dónde están los sacerdotes y religiosos que han suprimido su vestimenta? ¿Qué pasa con la Divina Eucaristía, Dios está presente? ¿Por qué dan la comunión como si repartieran galletas? Con tristeza y dolor, constatamos los que ahora somos ancianos, que esta sociedad e Iglesia, no tienen nada de semejanza con la que había. Parece que el plan diabólico ha triunfado, pero Dios que no quiere que el pecador muera sino que se convierta y viva, nos ha enviado una purificación para que recuperemos lo que hemos perdido. La medicina es amarga pero nos puede curar si es que la aceptamos, si no moriremos por la enfermedad que padecemos, nos ha enviado el coronavirus. El Mal no puede prevalecer sobre el Bien: la mentira sobre la Verdad; el odio sobre el Amor. Satanás tiene perdida la batalla y arremete con furor extremo contra la DIVINA EUCARISTIA Y  LA IGLESIA CATÓLICA, termina su tiempo.¡¡¡VEN SEÑOR JESUS!!!