El pasado viernes asistimos a un nuevo consenso entre los dos grandes partidos, los de siempre, PP y PSOE. ¿Podemos? Esos no hacían falta. Esos ya son entusiastas del subidón. ¿Y Ciudadanos? En teoría no, pero también aplaude porque no se atreve a reducir prestaciones públicas. O sea, un consenso que es, como casi siempre ocurre con los consensos, una conspiración en toda regla. De la clase política contra los ciudadanos, naturalmente. Pero el consenso no era necesario. Las bondades de lo público han cundido de tal forma que no nos damos cuenta de que lo más justo sería reducir prestaciones públicas y no aumentar los impuestos. Hispanidad redaccion@hispanidad.com